En contraposición, sólo un 23,4% se siente satisfecho o muy satisfecho que recibe por su ocupación. Entre los disconformes, un dato llamativo es que el 69,8% del rango que va de los 30 a los 49 años respondió negativamente. En tanto, esta insatisfacción casi no difiere entre géneros, ya que la sienten el 61,4% de los hombres y el 63,8% de las mujeres.

Por su parte, otro dato preocupante se desprende de la alimentación de los encuestados. El 57,2% respondió que come la comida que puede, contra un 38,9% que come lo que quiere. Otra vez el rango de los 30 a los 49 años aparece como el más perjudicado, con un 65,3% que aseguró comer lo que puede.

Respecto al nivel educativo alcanzado y su acceso a los alimentos, sólo el 36,3% de quienes tienen estudios primarios comen lo que quieren; mientras que lo mismo sucede con el 38,4% de aquellos que llegaron hasta el secundario. Entre quienes obtuvieron un título universitario, el porcentaje crece hasta un 44,2%.

Un punto alarmante del relevamiento tiene que ver con los créditos. El 40,3% de los consultados sostuvo que actualmente tiene alguna clase de crédito, préstamo o deuda y le cuesta pagarlo. Sólo un 17,5%, en tanto, respondió poder pagarlo sin inconvenientes. La dificultad para saldar esta deuda le sucede al 35% de los encuestados en AMBA y al 42,8% de los del interior.

El sondeo se realizó entre 1055 casos efectivos mayores de 16 años, residentes en hogares particulares con acceso a línea telefónica fija en todo el país.