El juez le impuso a Miguel Navarro, el dueño del hipódromo El Descarte, la restricción de acercarse a la sede municipal de Vera y a testigos de la causa que lo tiene imputado por amenazas coactivas.

El caso

El viernes 16 de febrero, cerca de las 8:30, Navarro llegó hasta el hall central de la Municipalidad de Vera con el objetivo de obtener la habitación comercial para realizar carreras hípicas en el inmueble rural “El Descarte”, ubicado frente al cementerio municipal de Vera.

En la ocasión y al encontrarse en mesa de entradas y no lograr la respuesta que esperaba, a los gritos conminó a la recepcionista de apellido Bogner a “que para las 10:30 quiero si o si la habilitación”, según consta en la investigación.

Seguido de eso, al notar la presencia del intendente Fabbroni y pese a no haber cumplimentado todos los requerimientos administrativos lo apuntó con el dedo y le gritó “más vale que para las 10:30 tenga la habilitación si o si por te voy a cagar palos, ya mismo te voy a cagar a palos” al tiempo que intentó abalanzarse sobre la humanidad del jefe municipal con el fin de agredirlo físicamente. No llegó a hacerlo, se interpuso entre ambos el periodista Carlos Carignano, presente en la sede municipal

Lejos de calmarse, Navarro profirió en tono intimidante: “Más vale que tenga la habilitación o los voy a prender fuego”.