El taquismo se considera un problema desde hace ya mucho tiempo. Si bien el fumador es la persona más afectada, quienes inhalan el humo a su alrededor también pueden verse perjudicados por las sustancias que contiene el cigarrillo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen en el mundo unos 1300 millones de fumadores y cada día, 100 mil jóvenes menores de 18 años comienzan a fumar.

Sin embargo, el tabaquismo tiene otra faceta que también es importante al momento de considerar la magnitud del problema. Los fumadores que enferman y sufren consecuencias físicas relacionadas al cigarrillo tienen un costo altísimo para la economía internacional. Según un informe presentado en la Conferencia Mundial sobre Tabaco y Salud (WCTOH, por sus iniciales en inglés), el precio que el mundo debe pagar a consecuencia del tabaquismo es de 2 billones de dólares, es decir, un millón de millones.
 
Según los resultados de “El Atlas del tabaco”, el informe realizado por la Asociación Americana del Cáncer (ACS) y la organización de salud Vital Strategies, el tabaquismo es, además, la causa de más de 7 millones de muertes al año -5,1 de hombres y 2 de mujeres- y casi 900.000 de ellas se deben a la inhalación del humo de terceras personas.

La gran mayoría de los fallecimientos -alrededor de un 80 %- se producen en los países de ingresos medios o bajos. A nivel global, la cifra de fumadores es altísima y se estima que seguirá creciendo en los próximos años; en total, el mundo aloja a 1.100 millones de fumadores.

A su vez, en algunos países la situación es más grave que en otros. En Indonesia, por ejemplo, casi el 90% de la población podría estar expuesta al humo que exhalan otras personas. Esto significa que casi la totalidad de quienes viven en ese país podrían ser fumadores pasivos.

El estudio hace hincapié, además, en cómo las grandes compañías tabacaleras apuntan deliberadamente a los países menos desarrollados para maximizar sus beneficios, aprovechando la falta de regulación y su capacidad de influir en los gobiernos, agricultores y sectores de población vulnerable.

África y Medio Oriente, por su parte, están en un punto de inflexión para evitar cifras de epidemia, según señalaron los responsables de la edición de esta conferencia mundial.

En el área de África Subsahariana, el consumo se incrementó un 52 % entre 1980 y 2016, debido a dos factores fundamentales: las estrategias de mercado de las compañías que venden tabaco y el crecimiento poblacional.

Por último, es importante destacar que en esta jornada -copatrocinada por la Organización Mundial de la Salud- se abordaron también algunos temas importantes respecto del tabaquismo en el mundo. La regulación impositiva, los efectos en la juventud, la relación entre el hábito de fumar y otras patologías, y el impacto en los sectores de bajos recursos fueron algunos de los tópicos centrales en la conferencia.