Coordinado desde el Instituto para el Desarrollo Sustentable, un equipo de profesionales está realizando un estudio de prefactibilidad que evalúa las posibles actividades productivas a realizar dentro de los 200 metros de terreno periurbano de Rafaela. El objetivo del estudio es promover actividades, proteger a la población y al ambiente y desarrollar estrategias para valorizar el terreno donde no se pueden aplicar productos fitosanitarios.

El equipo está formado por especialistas en políticas ambientales, en geografía, en producción agroecológica, entre otros. En su visita a Rafaela, además de reunirse con los profesionales del Instituto para el Desarrollo Sustentable de Rafaela, los expertos estudiaron el suelo del terrero a tratar, identificaron sus usos actuales y las posibles actividades a realizarse en ellos, los límites de la normativa, y articularon con el INTA para analizar la producción de alimentos libres de fitosanitarios. También se reunieron con instituciones locales (Sociedad Rural), profesionales y ciudadanos interesados en la temática.

Con este estudio se busca fortalecer al sistema de regeneración ambiental, para que la tierra continúe produciendo alimentos de la manera más propicia. Además, es importante porque permite analizar las posibilidades territoriales, productivas, económicas e institucionales para delinear las acciones a realizar en estas zonas periurbanas y optimizar su uso. Entre las que se contemplan son: barreras forestales combinadas con opciones de ganadería regenerativa, cultivos, y producción frutihortícola agroecológica, entre otras.

Este estudio tiene como antecedente un informe elaborado por el IDSR donde se recogen opiniones de grupos de expertos en materia de aplicación de productos fitosanitarios, presentado ante el Concejo Deliberante en enero del año 2017, donde referentes médicos, ingenieros agrónomos, biólogos y ecólogos expusieron su postura ante la temática.

El estudio actual retoma la problemática y busca resolver la necesidad de generar alternativas a realizar dentro de los 200 metros de tejido periurbano que se adapten a las características agronómicas de la zona; mientras se aguarda la decisión del Concejo en torno a la temática.