Colectivos. Todavía no se sabe cuándo se harán los cambios.

La decisión del gobierno nacional de reducir aún más los subsidios al transporte destinados a las ciudades del interior del país complica la implementación del nuevo sistema en Rosario, un paso que ya viene demorado y del que todavía no hay precisiones. “La falta de subsidios dificulta el comienzo” del proyecto, admitió ayer el concejal socialista Horacio Ghirardi y sumó que el “cambio de las reglas del juego” significará “ajustar cronogramas y negociaciones” para la puesta en marcha de los cambios.

El desembarco del nuevo sistema, una deuda pendiente de las gestiones socialistas desde Hermes Binner a esta parte, ya venía dilatado. En diciembre del año pasado, la propia intendenta Mónica Fein reconoció que el municipio no podía llevar adelante la implementación en forma inmediata. “Posiblemente, el funcionamiento del nuevo servicio sea un poco más paulatino de lo que esperábamos”, había dicho la intendenta al filo del 2018 y prometió informar “cuáles serán los cambios de acuerdo a los recursos”.

Paritarias

Si bien en la apertura de sesiones del Concejo Municipal el transporte se planteó entre las prioridades de la agenda, el nuevo golpe llegó con la firma de las paritarias de los choferes nucleados en la Unión Tranviarios Automotor (UTA), ya que el acuerdo incluye que la Nación deje de absorber el ciento por ciento del incremento para sólo hacerse cargo del 30 por ciento.

Inmediatamente, todas las voces, oficialistas y de la oposición, salieron a remarcar “el golpe” que la decisión del gobierno central significa para el servicio local; sin embargo, ahora otra vez se habla de las “dificultades” en la implementación de los cambios argumentando nuevamente la “falta de recursos”, lo que hace el sistema sume más dudas que certezas sobre su futuro.

Ghirardi, al frente del bloque de concejales del Frente Progresista, ya había señalado días atrás “la incertidumbre” que provocaba la caída de los subsidios, y ayer admitió “las dificultades que eso trae a la implementación del nuevo sistema”. Aunque consideró que los equipos siguen trabajando “para la puesta en funcionamiento” del servicio, indicó que “el cambio en las reglas del juego complica la puesta en marcha y obliga a ajustar cronogramas y negociaciones, porque quienes hicieron las ofertas requieren un nivel de certidumbre”.

El edil no habló de nuevas demoras y explicó que “se sigue adelante con el plan de trabajo”, pero detalló que “se están buscando recursos y alternativas para revertir la situación, o bien los recursos para cubrirla”.

El hecho es que, en el marco del acta paritaria firmada por la UTA y el Ministerio de Trabajo de la Nación, el gobierno central deja de absorber, como venía haciéndolo, el ciento por ciento del incremento salarial de los choferes, lo que representa una caída en el subsidio que hace Nación a las provincias y ciudades del interior