El viernes se estrenó la primera serie argentina original de Netflix: Edha. La participación del cineasta Daniel Burman como creador y director de la ficción incrementaba las expectativas de cara al debut, pero al mismo tiempo el protagónico de Juanita Viale generaba algunas dudas.

Con la serie ya disponible en la plataforma de streaming, una rápida lectura por los comentarios de los espectadores reafirma lo que se comenta por estas horas: Juanita Viale es el principal problema de Edha. No es el único, pero sí el más difícil de digerir.

Es justo y necesario avisar al usuario interesado en ver la serie que durante todo el primer episodio (mínimo) estará intentando acostumbrarse a la voz de Juanita, que es la insulsa narradora de la historia. Después se tendrá que aclimatar a la inexpresiva actuación de la protagonista, que ni siquiera se salva por la supuesta frialdad que tiene su personaje.

A decir verdad, son pocas las actuaciones que se pueden destacar en Edha, incluso cuando hay nombres como el de Daniel Hendler, Osmar Núñez e Inés Estévez entre los créditos.

La historia

Edha (Juanita Viale) es una diseñadora de vanguardia (puede hacer un tapado con una colcha en cinco minutos y ganar un premio) y Teo (Andrés Velencoso), un inmigrante español que se gana la vida vendiendo ropa en la calle.

Una explosión en un taller textil ilegal une el destino de los protagonistas y entonces comienza una historia que incluye un caso judicial, una historia de amor y muchos secretos. Todo, con el mundo de la moda como telón de fondo.

Edha cuenta varias historias en simultáneo, algunas más interesantes que otras, y por momentos pareciera querer abarcar más de lo posible. Quizá lo anterior se explique en la posibilidad de generar una segunda temporada.

La serie es un compendio de estereotipos. Por un lado, están los ricos y poderosos y por el otro, los personajes que viven en Villa Lugano, que sobreviven a duras penas. En el medio, hay caricaturas para todos los gustos: los mafiosos del barrio, la millonaria que hace de mecenas de diseñadores (¿¡qué le pasó a Carla Peterson!?), el fiscal de barba crecida que busca justicia y la artista contemporánea atormentada, sólo por nombrar algunas.

Ni hablar de lo inverosímil que resulta el papel de Andrés Velencoso, quien interpreta a un inmigrante español que vive en Villa Lugano y que termina trabajando como modelo.

Edha no es una telenovela del prime time argentino que acostumbramos ver cuando nos sentamos a cenar, pero bien podría serlo.