Rafaela Nahuel, joven asesinado por la prefectura en el sur del país

Rafael Nahuel no tenía rastros de pólvora en sus manos. Ese fue el resultado al que llegó el equipo de especialistas del Departamento de Caracterización de Materiales del Centro Atómico Bariloche (CAB) tras el estudio de las muestras tomadas del cuerpo del joven mapuche asesinado el 25 de noviembre pasado con un tiro por la espalda durante un operativo represivo del Grupo Albatros de la Prefectura en un territorio tomado por comunidad Lafken Winkul Mapu, en Villa Mascardi, cerca de Bariloche.

El análisis de las cintas de carbono con las que se tomaron muestras de 4163 partículas del cuerpo de Nahuel arrojaron resultados negativos en todos los casos sobre la presencia de los tres elementos buscados: bario, plomo y antimonio. Ese resultado confirma que el joven de 21 años no disparó ni portaba armas durante la represión del Grupo Albatros en la que murió con un tiro en la espalda.

La información publicada en el sitio En estos días también precisa que las cintas de carbono correspondientes a Fausto Jones Huala y Lautaro González –los dos jóvenes de la comunidad Lafken Winkul Mapu que bajaron hasta la Ruta 40 cargando a Nahuel– dieron positivos en uno solo de los distintos estudios realizados. En el caso de Huala, de las 4001 partículas analizadas sólo una contenía los tres elementos (bario, plomo, antinomio), con el detalle de que en el expediente figura que el joven recogió casquillos de las balas 9 milímetros que quedaron en el lugar tras la represión de Prefectura. Por otro lado, de las 3534 partículas estudiadas de las muestras sacadas de González, la única que resultó positiva se encontraba en su mano izquierda, cuando el joven es diestro.

El juez a cargo de la causa, Gustavo Villanueva –el mismo que ordenó la extradición a Chile de Facundo Jones Huala–, aún espera los resultados de las pericias sobre la ropa de los jóvenes mapuche y los prefectos que participaron de la represión. Además, aguarda el análisis comparativo entre la bala extraída del cuerpo de Rafael y las armas secuestradas a los prefectos, que permitirá determinar de qué subfusil MP5 o pistola Beretta de los uniformados habría salido la bala que mató a Rafael.