El uso de dispositivos móviles es una tendencia en alza desde hace varios años. Sin embargo, su utilización sin las medidas apropiadas está comenzando a provocar una patología específica: el síndrome cervical denominado popularmente como síndrome de cuello roto.
 
Los síntomas de esta patología son cefaleas –dolores de cabeza-, mareos inespecíficos e incluso dolores sin localización concreta en la zona superior del cuerpo.

El problema se centra en que durante el tiempo de uso la cabeza normalmente se encuentra en una flexión de 45°, lo cual implica que la musculatura cervical soporta el equivalente a 25 kilogramos, aproximadamente. Se trata de una realidad que fue descubierta y descripta por la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF).

El uso medio de este tipo de dispositivos es de alrededor de 2 horas y 34 minutos. A su vez, hay que sumar el consumo medio mundial de 2 horas diarias de computadora y alrededor de 1 hora y 15 minutos de otros dispositivos móviles.

Por su parte, el Dr. Ricardo Llavona, vocero de SERMEF, destaca que “el tremendo cambio de hábitos personales y sociales, especialmente en la última década, y dentro de la progresiva digitalización global en la que nos encontramos, trae consigo innumerables beneficios en el momento actual y sin duda, grandes avances que están por llegar”.

Sin embargo, es crucial tener en cuenta que “estos cambios tienen consecuencias para el cuerpo humano”, explica el especialista.

El vocero de la institución afirma que “ya estamos asistiendo a la aparición de diversas alteraciones de nuestro estado de salud que no podemos dejar de revisar”. El desarrollo del mencionado síndrome se debe a que las personas adoptan una mala postura al momento de utilizar dispositivos móviles. “El problema está surgiendo porque las personas inclinan la cabeza hacia abajo cuando consultan el móvil o emplean la Tablet”, indica el Dr. Llavona.

De esta forma, el experto de SERMEF explica que la solución se encuentra en “dejar la pantalla a la altura de los ojos para impedir inclinar la cabeza hacia abajo”. Si la persona se empeña en seguir utilizando el celular de la forma en que hasta ahora se hace es probable que sienta las consecuencias físicas en el futuro.
 
El especialista de SERMEF señala que “a pesar de esta realidad y el interés sanitario que despierta, la situación del desarrollo ergonómico aplicado a la tecnología móvil está en una fase incipiente, es decir, que todavía no se ha desarrollado en profundidad”.