Balotaje 2019 y dos listas

El gobernador sigue operando fuertemente con los legisladores provinciales para lograr los consensos que permitan la reforma constitucional. Intimidades de la reunión del jueves en Casa de Gobierno. Las nuevas propuestas que evalúa el Frente Progresista y la idea que surgió de algunos legisladores peronistas.

2018-03-21 Casa-de-Gobierno-Santa-Fe
Casa Gobierno

“La convocatoria a la casa Gris era para charlar temas legislativos y nos encontramos que en realidad era para avanzar sobre la reforma de la Constitución provincial”, comentó a Sin Mordaza uno de los senadores asistente. Desde el Palacio Legislativo partieron los senadores Calvo, Traferri, Baucero y Pirola con la idea de encontrarse a solas con el gobernador. La sorpresa fue que los esperaba junto a Pablo Farías; el vice, Carlos Fascendini; Maximiliano Pullaro, como presidente del sector radical NEO; Julián Galdeano, como presidente de la UCR; Ruben Galassi y Enrique Estevez por el PS.
Decididamente el gobernar planteó consensuar los distintos intereses de cada sector para poder ordenar un proyecto de convocatoria que incluya todas las iniciativas. Los más opositores fueron los senadores del PJ, que esperaban una respuesta o gesto del gobernador que no se materializó el año pasado y que fuera reiterado en un apartado que hubo con Miguel Lifschitz durante esa jornada. No obstante, los senadores dejaron en claro que a la decisión la tomará el partido a través del congreso partidario (ver nota de la semana pasada: “Rossi tiene la llave de la reforma”).

Leer más: Agustín Rossi tiene la llave de la reforma constitucional

Si bien Agustín Rossi no hizo declaraciones sobre cuál es su postura frente a la reforma provincial, se sabe que mantiene un acuerdo con Omar Perotti con vista a las elecciones del 2019 y el rafaelino se manifestó en forma contundente contra la reforma en 2018, él propone primero un referéndum y la reforma para el 2019.
El diputado Busatto, referente de Agustín Rossi en Santa Fe, dijo a Cadena Oh que no está el ánimo del sector y en especial de Agustín de apoyar la reforma para este año.
Si bien no hay voluntad del peronismo de facilitar la convocatoria a la reforma, el gobernador insiste con reuniones personales con los distintos senadores para convencerlos de apoyar la iniciativa y de que la asamblea constituyente defina los puntos a tratarse.

Balotaje
Una de las palabras que surgió dentro del frente progresista para incorporarla a la reforma constitucional es “balotaje”, que permitiría que el próximo gobernador obtuviera más del 50% de los votos para salir fortalecido de la elección.
La experiencia del 2015, donde Miguel Lisfchitz ganó por sólo 1400 votos, generó muchas dudas y mitos que pudieron haber dañado su mandato. Hecho que no ocurrió por la impronta que le puso el gobernador a la gestión y que hoy lo coloca con una de las mejores imágenes en la política provincial y nacional.
La idea es introducir el balotaje en la Carta Magna pero si no se concreta la reforma, podría ser modificada la ley electoral porque las próximas elecciones serán de tres tercios y cualquiera podría ganar. Desde el Partido Socialista piensan que en una elección pareja, los socios para un balotaje contra el avance de Cambiemos serían los peronistas.

Dos listas para elegir constituyentes
Si se logra la convocatoria a la reforma, se deben elegir 69 representantes previstos en la Constitución, que es la sumatoria de las dos cámaras legislativas. Es casi un hecho que para esta oportunidad no habrá elecciones internas ni PASO, por lo que los partidos deberán definir las listas desde sus congresos partidarios. Esto puede limitar muchas pretensiones de actuales dirigentes y legisladores provinciales, en especial en el PJ.
Por eso surgió una idea que permitiría resolver algunos espacios desde la forma en que se desarrollarían los comicios para elegir los constituyentes y que puede plasmarse en la ley de necesidad de la reforma.
La iniciativa prevería dos boletas para las elecciones de constituyentes, una territorial para elegir 19 representantes, una por cada departamento -como se realiza hoy para elegir el senador- y otra para determinar los 50 diputados que representen en forma proporcional al pueblo de Santa Fe.
Las dos ideas no han trascendido aún a la prensa, pero pronto serán tema de debate.

Experiencia nacional
En la Argentina, la Constitución de 1994 estableció la elección presidencial directa con segunda vuelta. La constitución indica que en la primera vuelta serán proclamados presidente y vicepresidente los integrantes de la fórmula que resultare más votada si esta hubiere obtenido más del cuarenta y cinco por ciento (45 %) de los votos afirmativos válidamente emitidos.
No obstante, cuando la fórmula que resultare más votada en la primera vuelta hubiere obtenido el cuarenta por ciento (40 %) por lo menos de los votos afirmativos válidamente emitidos y, además, existiere una diferencia mayor de diez puntos porcentuales (10 %) respecto del total de los votos afirmativos válidamente emitidos sobre la fórmula que le sigue en número de votos, sus integrantes también serán proclamados como presidente y vicepresidente de la Nación.
Es decir, hipotéticamente se daría el hecho de que no irían a segunda vuelta dos candidatos, uno con el 45,01 % y otro con el 35 % de los votos afirmativos válidamente emitidos (ya que el primero obtuvo más del 45 %), pero sí irían a segunda vuelta si ambos obtuvieran un 45 % (puesto que ninguno supera dicho umbral), o en caso de haber obtenido uno el 45 % y el otro el 35 % (ya que el primero alcanza el 40 % pero no supera el 45 % ni posee una diferencia mayor al 10 % con respecto al segundo candidato). A su vez, cualquier porcentual inferior a 40 % no consagrará ganadora a ninguna fórmula y la elección se dirimirá en segunda vuelta entre los dos más votados, cualquiera sea la diferencia porcentual que hubiere entre ambos (hipotéticamente, en un caso abstracto e improbable pero que clarifica, uno con 39 % y otro con 1 % ―si esta fuere la segunda fórmula más votada―). Esto se explica dado que la Constitución Argentina interpreta el 45 % como suficiente mayoría mientras que un 39 % es un resultado débil que requiere la convalidación de una segunda vuelta.
Esta particular regla de balotaje fue diseñada dentro del Pacto de Olivos, que constituyó un acuerdo entre Raúl Ricardo Alfonsín y Carlos Saúl Menem, este último, quien fuese el primer presidente electo luego de la aparición de esta ley y con menos del 50 % de los votos. Para concluir, en caso de tener que recurrir a una segunda vuelta, esta «se realizará entre las dos fórmulas de candidatos más votadas, dentro de los treinta días de celebrada la anterior».