“Buscaremos el diálogo constructivo con todos nuestros socios. Naturalmente, no todo depende de nosotros: como en una relación de amor, se necesitan dos”, señaló este lunes el mandatario tras lograr su cuarto mandato con un 76,6% de los votos y consagrarse como el dirigente con mejores resultados en casi dos décadas.

En esa línea, Putin le bajó el tono a su anuncio del 1 de marzo, cuando afirmó que Rusia posee armas que vuelven “inútil” la defensa antimisiles de los Estados Unidos, y negó un aumento del gasto militar.

“No permitiremos ninguna carrera armamentista. Tenemos todo lo que necesitamos. Nos disponemos a entablar relaciones con todos los países del mundo de tal forma que sean constructivas”, afirmó durante una reunión con los siete candidatos rivales que, como en una crónica anunciada, no ofrecieron oposición en las urnas.

Putin, en diálogo con ellos, anunció que reducirá en los próximos dos años el gasto en defensa tras completar el programa de rearme, reseñaron las agencias de noticias EFE y TASS.

“Planeamos reducir el gasto en defensa este año y el próximo. Pero eso no supondrá ningún problema en el ámbito de la defensa nacional”, dijo el hombre confirmado en el cargo hasta 2024.

La reducción del gasto militar significaría invertir la tendencia registrada en Rusia desde que Putin llegó al poder. En 2000, cuando asumió por primera vez la presidencia, ese rubro explicaba el 3,55% del PBI, mientras que en 2016 trepó al 5,4%, según datos del Banco Mundial.

“Por nuestra parte, haremos todo lo posible para que todas las situaciones conflictivas con nuestros socios se arreglen por medios políticos y diplomáticos”, resaltó y aseguró que Rusia “seguirá luchando por garantizar sus intereses nacionales”.

E instó a sus contendientes a “aunar fuerzas para realizar una labor constructiva por el bien del país”.

“Más aún cuando tenemos problemas: el problema de la disparidad entre los que tienen mucho, grandes ingresos, y los que viven modestamente, dicho con suavidad. El Estado debe eliminar esa disparidad, al igual que reducir el número de gente que vive bajo el umbral de la pobreza”, precisó.

El mensaje contemporizador de Putin contrastó con la frialdad del viejo continente acerca de su victoria, que fue saludada por China, Japón, Irán y una decena de países asiáticos.

“Espero y deseo que se pueda superar el distanciamiento en nuestro continente y entre la gente en Alemania y en Rusia y que usted use su nuevo mandato para ello”, dijo el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier.

Otro referente europeo, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, aprovechó la llamada protocolar de felicitaciones a Putin para pedirle que “esclarezca las responsabilidades” por el envenenamiento del ex espía ruso Serguei Skripal en el Reino Unido y retome el control de cualquier programa “no declarado a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas”.

Según analistas, la nueva escalada de la tensión diplomática favoreció a Putin. Con tono irónico, el vocero de la campaña electoral de Putin, Andrei Kondrashov, agradeció a la primera ministra británica, Theresa May, por haber aumentado la afluencia a las urnas.

“Debemos agradecer a Gran Bretaña porque una vez más comprendió la mentalidad de Rusia: cada vez que nos acusan de algo en un modo infundado el pueblo ruso se une en un centro de fuerza, y hoy ese centro sin lugar a dudas es Putin”, ironizó.

En este marco, el presidente ruso presentó a su país antes de los comicios como una fortaleza asediada que debe defenderse de los ataques de Occidente y pidió a los ciudadanos apoyo en tiempos de crisis.

Incluso anoche aclaró que su país “no tiene” el agente nervioso que Londres asegura afectó al ex espía y su hija. “Nosotros destruimos todas nuestras armas químicas bajo control de observadores internacional”, dijo.

La jornada de ayer estuvo en la mira de miles de observadores internacionales. El opositor al Kremlin Alexey Navalny, a quien un fallo judicial le impidió presentar su candidatura, había llamado a los ciudadanos a boicotear los comicios.

“En los sistemas autocráticos no existe una lógica electoral”, dijo al periódico online Novoye Vremia, tras los comicios.

Observadores rusos afines a la oposición dijeron haber registrado unos 3.000 intentos de manipulación, sobre todo votaciones múltiples, listas electorales incorrectas y urnas defectuosas.

Sin embargo, desde la comisión electoral dijeron que fueron elecciones transparentes y sólo se anularon los resultados en cinco de los 98.000 locales de votación y sostuvieron que el número de irregularidades reportadas fue la mitad que en las elecciones de 2012.

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que desplegó unos 600 observadores en Rusia, criticó las elecciones presidenciales por la “falta de competencia genuina”.

El director de la OSCE para instituciones democráticas y derechos humanos, Michael Link, afirmó en conferencia de prensa en Moscú que “una elección sin competencia real no es una elección real”.

Según Link, las elecciones se llevaron a cabo en un “entorno legal y político excesivamente controlado” y la cobertura de los medios rusos fue “abrumadoramente favorable” al jefe del Kremlin.

La reasunción del mando de Putin está prevista para el 7 de mayo próximo.