La limpieza y el desmalezado son claves para que los desagües funcionen con normalidad.

Durante los últimos años, ante las nuevas condiciones del comportamiento del clima y la presencia de precipitaciones de fuerte intensidad, el sistema de infraestructura en desagües de Rafaela viene siendo motivo de importantes inversiones.

Entre los fondos que se destinan a facilitar el escurrimiento de las aguas de la zona urbana, una buena parte de ellos tienen por objetivo garantizar el buen estado y mantenimiento de las bocas de tormenta y los canales existentes a lo largo de la ciudad.

Se trata de tareas que se desarrollan durante todo el año y que se profundizan los días posteriores a cada lluvia, donde se controla que todo haya funcionado con normalidad y se trabaja en el despeje de los restos que podrían haber quedado en cada trayecto.
Los operativos permanentes se dividen en limpieza de bocas de tormenta y desmalezado de canales. El primero, se realiza a través de una cuadrilla de operarios municipales, que recorren todos los barrios destapando, verificando y reparando cada una de las bocas y cámaras de la ciudad.

El secretario de Obras Públicas de la Municipalidad, Luis Ambort, explicó que se trabaja conjuntamente con las distintas comisiones vecinales, notificando las fechas y coordinando la posibilidad de que se puedan ir verificando los trabajos que se ejecutan.

“Tenemos un cronograma anual donde vamos recorriendo todos los barrios. Una cuadrilla de personal municipal o tercerizado, compuesta de tres personas que van, destapan, verifican que no haya nada obstruyendo el paso, y que también van haciendo la limpieza o reparación que sea necesaria”, explicó Ambort.

En cuanto a la limpieza de canales, el desmalezado se realiza a través de la contratación de un tercero. Mediante una licitación pública, el privado asume el compromiso de realizar ocho desmalezados al año. En este 2018, el pliego establecía un presupuesto oficial de 4.300.000 pesos.

“Trabajamos en todos los canales internos de la ciudad. En el canal sur, el canal norte, el canal de Ernesto Salva, de bulevar Roca. Durante los meses de verano se corta más seguido. Y en los meses de invierno se hace más espaciado. Pero el ritmo de limpieza se mantiene durante todo el año”, agregó Ambort.

Pero los canales internos de la ciudad no sólo son motivo de desmalezados, sino también de operativos de limpieza. Al ser espacios donde con frecuencia se suelen encontrar residuos que no debieran arrojarse, el Municipio contempla una vigilancia constante y una rápida respuesta ante este tipo de denuncias.

“Muchas veces hemos encontrado cascos de autos, heladeras, sillones, residuos que a veces te tapan una alcantarilla y a veces pueden tapar el canal. Es una tarea que no se interrumpe ni en invierno ni en verano”, completó el funcionario.

En Rafaela, los meses de marzo y abril son épocas de muchas lluvias. Por eso existe una especial preocupación de que no haya ningún tipo de inconveniente que imposibilite el óptimo desagüe de los líquidos pluviales.
“El sistema funcionan bien. Nosotros tenemos una importante infraestructura en desagües. Lo que tratamos de hacer es que, cuando los necesitemos, funcionen al 100%. Que no nos encontremos con alguna obstrucción que nos pueda generar problemas”, puntualizó Ambort.

Finalmente, cabe señalar que se continúan haciendo un conjunto de obras para seguir optimizando este sistema. Se realizan en distintos sectores de la ciudad, financiados principalmente a través de fondos municipales.

“Estamos haciendo el entubado en barrio Villa Podio; se terminó el entubado de Gabriel Maggi hasta el bulevar Lehmann, y ahora faltan completar algunas cámaras. También estamos trabajando en las lagunas de retardo de barrio Amancay, que es una obra de más de 16 millones de pesos, y que estamos haciendo con fondos propios”, concluyó Ambort.