La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, celebró el ajuste del gasto público y las reformas implementadas por el Gobierno argentino: “No es gradualismo. Están atacando todos los problemas que hay que abordar de manera determinada”, consideró la mandamás del organismo multilateral que llegó a Buenos Aires para participar de una serie de reuniones del G-20. “Un ortodoxo podría argumentar que se puede hacer más rápido pero mientras exista decisión y voluntad para avanzar en la reducción del déficit fiscal ya es un logro”, lanzó la francesa que se convirtió en la primera titular del FMI en visitar la Argentina en diez años. A diferencia de los últimos documentos oficiales donde el Fondo consideró necesario avanzar en la reducción del gasto público, flexibilización laboral y moderación salarial, Lagarde moderó el lenguaje y sugirió que “este es un momento propicio para llevar adelante las reformas estructurales”.

“No estoy acá para negociar ningún programa de financiamiento. No estoy en el negocio de los préstamos. Argentina no solicitó un crédito y no lo necesita”, enfatizó Lagarde al desestimar que el país esté negociando alguna línea de financiamiento con el FMI. “Probablemente haya una suba de la tasa de interés en Estados Unidos más rápida de lo que esperábamos seis meses atrás”, apuntó ayer la abogada francesa al encabezar un evento organizado en la universidad privada Torcuato Di Tella (UTDT) acompañada por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. La visita de la número uno del organismo representa un nuevo hito en el proceso de reinserción plena del país en los mercados financieros internacionales pero, fundamentalmente, en la normalización del vínculo entre Argentina y el Fondo. El acercamiento bilateral comenzó en 2016 cuando los técnicos del organismo volvieron a supervisar la economía local y publicar sus informes.

En el segundo informe del Artículo IV publicado en diciembre de 2017 los técnicos del FMI reclamaron profundizar el ajuste del gasto público: “Un reequilibrio fiscal más acelerado permitiría tasas de interés más bajas, reduciría las presiones al alza sobre el peso y limitaría las vulnerabilidades ante un endurecimiento repentino de las condiciones de financiamiento externo”. Un lenguaje similar había elegido el Fondo en octubre al presentar su Panorama Económico Mundial. A través de sus tradicionales eufemismos sugirió que Argentina “acelere su consolidación fiscal” y “mantenga una política monetaria restrictiva”. De visitante, Lagarde moderó su visión y consideró adecuado el ritmo de ajuste ejecutado por el gobierno de Mauricio Macri. “No es un proceso brutal de reducción del déficit sino que lo hacen en el tiempo teniendo en cuenta las circunstancias de la economía y la capacidad de la sociedad para aceptar los pasos que da el Gobierno”, evaluó la directiva del FMI al asumir como propia la argumentación oficial del ajuste fiscal.

La directiva del FMI arribó a Buenos Aires ayer por la mañana desde Asunción y hoy será recibida por el presidente. Permanecerá en el país hasta mediados de la próxima semana pero antes de participar de una reunión de Ministros de Finanzas y Presidentes de Bancos Centrales del G-20, aprovechará para hacer una escapada de fin de semana a las Cataratas del Iguazú con su pareja. “¿No te parece que reducir los impuestos al trabajo va a ayudar a reducir la informalidad?”, preguntó Lagarde a Dujovne en medio de la conversación en la UTDT donde estuvieron presentes Mario Blejer, Miguel Ángel Broda, Eduardo Levi-Yeyati. El funcionario aprovechó el centro de la francesa para asegurar que volverán a enviar al Congreso la denominada ley de blanqueo laboral que “lamentablemente no logramos aprobar en diciembre”. Cuando se publicó el último informe del Articulo IV para la Argentina el FMI consideró que el país tiene “instituciones y regulaciones del mercado laboral relativamente rígidas”. Aquel cuestionó los “altos costos de despidos” y “la negociación salarial colectiva” al tiempo que propuso reducir el empleo público en las provincias.

La intervención de Lagarde estuvo guiada por el rector de la UTDT, Ernesto Schargrodsky, que se encargo de mantener sus preguntas alrededor de la visión del Fondo sobre la marcha de la economía mundial. Las consultas directas sobre el desempeño del país fueron dirigidas a Dujovne. “La inflación está bajando. Estamos haciendo lo que hay que hacer para bajar la inflación. No tenemos ninguna duda de que la inflación en dos años va a ser muy parecida a la de nuestros vecinos”, consideró el titular del Palacio de Hacienda una hora después de que se conociera el 5,2 por ciento de aumentos en el índice de precios mayoristas del Indec. “El tipo de cambio flotante hace más lento el proceso de desinflación pero lo hace más sustentable”, precisó el funcionario al referirse al efecto que tiene la volatilidad cambiaria sobre los precios internos. Sin calificar de llorones a los empresarios, Dujovne advirtió que se profundizará la estrategia de apertura comercial. “Todavía somos una de as economías más cerradas del mundo. Más integración al mundo nos va a traer más crecimiento”, expresó el funcionario para quien el ingreso de bienes de consumo importados forma parte de la estrategia para disciplinar la inflación.