La Secretaría de Comercio de la Nación impuso condiciones a la compra de SAB Miller (que en Argentina comercializa Isenbeck y otras marcas de cerveza) por AB Inbev (que en Argentina controla Quilmes), con el objetivo de asegurar la competencia en el mercado de la cerveza y un impacto positivo para los consumidores.

A instancias de un análisis de mercado realizado por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, se aprobó la propuesta de desinversión o cesión de 7 marcas por parte de AB Inbev a CCU Argentina (empresa que comercializa Schneider, Imperial y otras marcas).

La operación de adquisición de SAB Miller por AB Inbev fue una operación internacional, evaluada por distintas autoridades de competencia en el mundo, varias de las cuales establecieron condiciones para su aprobación (por ejemplo Estados Unidos y la Unión Europea).

En Argentina, si la operación se hubiera aprobado sin condiciones la participación de las marcas de AB Inbev podría haber alcanzado hasta el 85% del mercado.

A partir de la intervención de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), las empresas presentaron la propuesta que fue aceptada. A cambio, CCU Argentina devolverá la marca Budweiser, de propiedad de AB Inbev a nivel global, y recibirá pagos de hasta US$ 400 millones en un plazo de hasta 3 años. Esta transacción no incluye la planta productiva de Cervecería Argentina S.A. Isenbeck ubicada en Zárate, que continuará operando bajo la titularidad de AB Inbev.