A un año y nueve meses de su implementación, el Gobierno se dispone a actualizar el tope del reintegro de IVA a las compras con tarjetas de débito para los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y jubilados que cobran el haber mínimo. Así lo confirmaron fuentes del Ministerio de Hacienda a TN.com.ar.

Desde julio de 2016, el Estado reintegra el 15% de IVA a esa parte de la población por sus compras con tarjetas de débito asociadas a la asignación. Pero la devolución tiene un tope de 300 pesos, que se mantiene inalterado desde el inicio del programa. Desde entonces, la inflación acumulada fue del 36 por ciento, según el Instituto de Estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires -que permite medir el avance de los precios durante todo el período.

Según la ley 27.235, el tope de devolución debía actualizarse semestralmente a partir del 1 de enero de 2017 con la evolución del costo de la canasta básica de alimentos del Indec, algo que no sucedió.

Consultados por TN.com.ar, colaboradores del ministro Nicolás Dujovne indicaron que el reintegro se elevará hasta un tope de 400 pesos en los próximos días. La recomposición será del 33,3 por ciento.

De acuerdo con las fuentes oficiales, el decreto se publicará en pocos días. El incremento será algo superior a la actualización de la canasta básica alimentaria durante el período, indicaron en Hacienda. De acuerdo a la letra de la ley, el tope debería elevarse a algo más de $ 392, pero se redondeará en $ 400.

El Ejecutivo sostiene que el monto no se modificó antes por no contar con los datos necesarios del Indec. El ente estadístico había discontinuado sus índices con el cambio de gestión, pero volvió a publicar datos de inflación en junio de 2016.

El reintegro de IVA a los consumos de beneficiarios de AUH y jubilados fue presentado como una gran medida socieconómica por el Gobierno, que impulsó la ley. Sin embargo, los números muestran que el sistema nunca terminó de despegar.

Se trataba de una medida con un doble objetivo: recomponer el poder de compra de los sectores más vulnerables y, a la vez, fomentar la formalización y la bancarización de la economía.

Según datos oficiales, el Estado paga cada mes unas cuatro millones de AUH y 4,9 millones de jubilaciones mínimas (este número surge de sumar al 1,3 millón de jubilados con 30 años de aportes y a los 3,6 millones que ingresaron al sistema previsional con alguna moratoria).

Sin embargo, de ese universo de casi nueve millones de personas, solo 1,4 millón usa regularmente su tarjeta de débito para hacer compras. Representan aproximadamente el 15 por ciento del total.

De acuerdo con los datos oficiales, en diciembre de 2017 usaron su tarjeta de débito para pagar compras 1.414.975 jubilados con haberes mínimos y beneficiarios con AUH, Un año antes, en diciembre de 2016, lo habían hecho 1.380.753 personas. En esos doce meses, la “evangelización” fue pobre: solo 2,4 por ciento más de potenciales beneficiarios aprovecharon el descuento. En agosto de 2016, el primer mes de plena vigencia del sistema, hubo 1.173.311 personas que pagaron con tarjeta y recibieron el reintegro.

Estos datos surgen del informe que dio ayer el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en la Cámara de Diputados.

El impacto del programa es menor al esperado por el propio Gobierno. Al implementarse, allá por mediados de 2016, el Ejecutivo tenía presupuestado devolver a los consumidores 22.000 millones de pesos al año. En 2017, redujo su previsión a 17.138 millones de pesos. De ese monto, terminaron devolviéndose apenas 1973 millones de pesos. Para 2018, el Presupuesto redujo la estimación de reintegros a 4775 millones de pesos, según publicó el diario La Nación el 3 de enero pasado.

Legisladores de la oposición suelen criticar al Ejecutivo por la escasa difusión del programa. El 30 de noviembre, en un informe anterior al Congreso, Peña detalló que se realizaron videos, spots, infografías y banners informativos para publicitar el programa en medios de comunicación, instituciones y redes sociales.

Según la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), la instalación de sistemas POS en los comercios aumentó 66% entre 2016 y 2017 y la cantidad de operaciones creció 10 por ciento.

Para el Ejecutivo, el uso escaso del beneficio se debe a la necesidad de un “cambio cultural”. Dicho de otra forma, los potenciales beneficiarios “no están acostumbrados” al uso de la tarjeta de débito.