En 2014, un grupo de hackers chino tomó el control de algunos sistemas de seguridad de un Tesla Model S a través de la aplicación móvil del vehículo.

Un año más tarde, dos estadounidenses expertos en seguridad accedieron desde sus computadoras a un Jeep Cherokee conducido por un periodista y manipularon el aire acondicionado, el audio y el limpiaparabrisas, además de detener el motor.

Ahora investigadores de la Universidad de Washington descubrieron la forma de confundir al sistema de vehículos autónomos al poner pegatinas a las señales de tráfico.

Con la conectividad de los coches a Internet, se abrió una puerta a ataques externos que no existía hace diez años. Por el momento, las posibilidades de conexión de gran parte de los coches en el mercado son limitadas. Y también las de que sufran graves ciberataques.

En la actualidad un pirata informático podría por ejemplo acceder a información banal como el estado de carga de la batería de un vehículo. Pero no queda mucho para que esto cambie.

“Ahora no es una diana que los hackers tengan como prioridad. Pero de aquí a dos años va a ser un problema absolutamente real”, señaló el director de Tecnología de Fujitsu, Carlos Cordero, citado por el diario español El País.

Con un ciberataque, los piratas informáticos podrían interactuar con el coche sin tener que estar dentro del mismo, es decir, enviarle órdenes para que las acepte anulando incluso las del conductor que va dentro.

Estos mandatos pueden ir desde poner el aire acondicionado, hacer sonar el claxon, o aumentar la velocidad de circulación, hasta cambiar la presión de los neumáticos, accionar el líquido del limpiaparabrisas para dificultar la visión del conductor o anular los frenos del vehículo.

Un informe del FBI advierte de que los coches autónomos podrían ser utilizados por delincuentes como armas letales y para casos de secuestro.

Pese a que este tipo de vehículo no llegará al mercado antes de 2025 o 2030, según vaticinan fabricantes como Bosch, ya ha suscitado preocupación en el sector automovilístico.

Google ha anunciado que sus coches estarán desconectados de Internet la mayor parte del tiempo para evitar pirateos y Audi ha creado un laboratorio de seguridad dedicado a investigar cualquier posible grieta de los sistemas del vehículo que pueda ser aprovechada por los hackers.

Fujitsu ha desarrollado una tecnología que protege las redes en los coches con una nueva tecnología para detectar ciberataques.

Varios vehículos que están en el mercado presentan vulnerabilidades. En los últimos meses se han producido robos de coches de gama alta que disponen de llaves inteligentes, sobre todo en Reino Unido.

Estos aparatos permiten abrir y arrancar el coche con tan solo acercarte a él sin necesidad de apretar ningún botón ni introducirla en ningún lugar.

El problema es que cualquiera que sea capaz de emitir la misma frecuencia que emite la llave puede abrir el coche. No se tuvo en cuenta la seguridad durante el desarrollo de este sistema, por lo que ahora los fabricantes están intentando poner parches que mitiguen esta vulnerabilidad.

Para evitarlo, los productores de vehículos recomiendan guardar la llave en una caja de Faraday, que impide que la frecuencia se emita al exterior, e incluso envolverla en papel de aluminio.

Cordero señaló que, en estos casos, el dueño de un vehículo poco puede hacer si la tecnología no le protege: “En ciberseguridad los malos siempre van por delante. Tienen mucho tiempo y medios y son muy creativos”.

Para un fabricante de coches, el que se descubra una vulnerabilidad y pueda tener millones de coches por ahí supone “un problema gordo”. “Me imagino que estarán dispuestos a pagar a los hackers antes de que puedan hacer daño”, concluyó Cordero.