El periodista Carlos Delicia

*Por Carlos Delicia

Hace décadas que se vine planteando la reforma constitucional en Santa Fe, más precisamente desde el 1994 cuando se plasmó en la nueva constitución nacional la necesidad que cada provincia se adecúe a la Carta Magna. Desde la vuelta de la democracia hubo varios intentos, pero los gobiernos de Reviglio, Reutemann, Obeid, Binner y Bonfatti no lograron el consenso suficiente para instalar el tema.
Desde que asumió Miguel Lifschitz, instaló como agenda política la reforma Constitucional. Cada año, en la apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura planteó el tema. Convocó a los partidos políticos, Ongs, religiones, organizaciones intermedias que representan sectores de la comunidad y hasta abrió una página web para la participación ciudadana.
“Los años de elecciones no son recomendables para la reforma, mejor sería en el 18” le decían los propios y opositores. Llegó el año ideal y los mismos que lo recomendaron, ahora cambiaban el discurso por: “no conviene, Cambiemos está muy fuerte por las elecciones del 17, nos van copar la convención y harán una constitución a su medida”
Un argumento marketinero para no hablar del tema real y concreto: la reelección del gobernador.
Mas allá que hay varios dirigentes del propio socialismo que no quiere la reelección de Lifschitz, muchos desconocen los artículos de la Constitución que habla sobre su propia reforma. En 1962 los constitucionalistas fijaron claramente cómo debe hacerse, y sin darse cuenta, dieron las bases para que Raúl Alfonsín y Carlos Menem redactaran el núcleo de coincidencias básicas del 1994 para la ley de necesidad de la reforma.
En Santa Fe si quiere reformar parcialmente la Carta Magna debe especificarse todos los artículos a modificar o temas a abordar en la ley de convocatoria. “En los casos de reforma parcial la Convención no puede pronunciarse sino sobre los artículos o la materia designados por la ley”. También es claro que no está obligada a tratar todos los temas previstos: “La Convención no está obligada a modificar o suprimir las disposiciones de la Constitución si considera que no existe la necesidad de la reforma declarada por la ley”. (Ver los artículos de la Constitución en el recuadro)
Hay muchas operaciones para que no se concrete, describiremos quien es quien en esta pulseada que ya se instaló en los medios y cómo podría definirse a favor o en contra de las intenciones del gobernador.

Frente Progresista
Con un frente interno es muy complicado. Salvos unos pocos que mantienen su posición en la pública, el resto tienen doble discurso o proyectos distintos. Los radicales en el Frente (la mayoría del Neo, aunque también hay del MAR) quieren la reelección del gobernador para seguir juntos en el 19. “Si no es Lifschitz, nos vamos con Corral”, amenazan. Los PDP, SI, PARES, CC-ARI se alinearán con lo que resuelva el Partido Socialista. Eduardo Di Pollina, uno de los voceros del socialismo instaló que no estaban dadas las condiciones para ir a la reforma y marcó cancha con “no es ético que un gobernador socialista que juró por una constitución que no prevé la reelección, promueva su propia reelección”, delante de todos sus pares y del propio Miguel, que no se inmutó. Rápidamente referentes del propio sector de Di Pollina se despegaron aludiendo que era un pensamiento personal atendible pero no del sector. Todos saben que si no hay reelección el único que puede encabezar el proyecto es Antonio Bonfatti, que ya viene charlando con dirigentes políticos y gremiales justicialistas, con la idea de ampliar el frente. Iniciativa resistida por los radicales.
Santiago Mascheroni (MAR) fue quien planteó las primeras acciones sobre cómo ir hacia el objetivo de la reelección. “Primero: Hay que generar el núcleo de coincidencias básicas con todos los partidos políticos”, apostando a un consenso que garantice los necesarios 2/3 de los votos de cada cámara. No es errada su postura. Corral no quiere la reforma pero no maneja la Convención partidaria que, con mayoría del NEO, podría logar la adhesión a la reforma y obligar a sus diputados a votarla. Hoy el frente tiene 28 diputados pero cuentan 25 porque Boscarol (UCR-Corral) no votará a favor y los 2 diputados del bloque Igualdad y Participación que conduce Rubén Giustiniani no se definió. Necesitan 9 votos de otros partidos en la Cámara de Diputados para lograr los 2/3 necesarios.
Miguel Lisfchitz, entendió y forzó al PS a tomar la iniciativa de promover la reforma, para logar los concesos con los demás partidos. La idea es presentar el proyecto el 1 de Mayo en la Asamblea Legislativa. No hay mucho tiempo, pero la picardía estaría en la ley de convocatoria que tiene facultades de definir el sistema electoral utilizado, por lo que se evitarían las PASO y sería una elección general con todos los partidos habilitados, antes del 7 de Octubre.

Cambiemos-PRO
La mayoría, casi la totalidad de los diputados santafesinos no quiere la reforma. Menos la reelección del gobernador para el 2019. Todos, salvo Alvarez de gastronómicos, están alineados a la conducción de Mauricio Macri y es cierto que Miguel charló con el Presidente en el viaje a EE.UU para homenajear a los muertos rosarinos en la tragedia de Nueva York, sobre la reforma y la reelección. ¿Hubo algún compromiso?, no lo sabemos, por ahora. ¿Llamará “Perkeman” sobre la hora?

Partido Justicialista
Los senadores justicialistas son mayoría y podrían darle los 2/3 con sólo 5 votos de ellos, ya que hay 8 senadores del Frente Progresista. Ante la posibilidad de que se creen mitos y suspicacias sobre los motivos de la votación, decidieron que el partido resuelva y les de mandato si se concreta el proyecto de ley.
Ante esta situación, el Presidente del partido Ricardo Olivera dijo a este medio: “Todavía no hay nada. Nos llamaron hace un año y seis meses pero después nunca más. Nos enteramos por los diarios que vendrán a charlar. Esto lo define el congreso partidario y eso va a llevar tiempo”.
Lo interesante es que la mesa ejecutiva de conducción partidaria esta en mano de los senadores y algunos dirigentes “perotistas” pero el congreso partidario, por su liderazgo en Rosario y sus aliados de capital e interior, está en manos de Agustín Rossi.
El dirigente rosarino ha sabido cultivar buenos vínculos con el socialismo, aunque ahora tiene un acuerdo con Omar Perotti para no participar como candidato a gobernar en el 2019, lo de la reforma, no estaba en la agenda del pacto y su decisión será llave que abra o cierre la posibilidad de la reforma en Santa Fe.

Reforma Constitucional

ARTICULO 114. Esta Constitución no puede ser reformada sino en virtud de una ley especial, sancionada con el voto de las dos terceras partes de los miembros de cada Cámara, que declare la necesidad de la reforma; y si fuere vetada, su promulgación requiere la insistencia legislativa por igual mayoría.
La ley determina si la reforma debe ser total o parcial y, en este último caso, los artículos o la materia que hayan de reformarse.
La reforma se hará por una Convención compuesta de diputados elegidos directamente por el pueblo en número igual al de los miembros del Poder Legislativo.
Para ser convencional se requieren las mismas calidades que para ser diputado a la Legislatura. El cargo de convencional es compatible con cualquier otro nacional, provincial o municipal.

ARTICULO 115. La ley especial que declare la necesidad de la reforma debe determinar, asimismo, las bases fundamentales de la elección, instalación y término de la Convención Reformadora. Queda reservada a ésta todo lo concerniente a su ordenamiento interno.
La Convención puede prorrogar el término de su duración una sola vez y por la mitad del plazo fijado por la ley. Si vencido el plazo legal de duración la Convención no se hubiera expedido sobre todos los puntos susceptibles de reforma, se entenderá que ésta no se ha producido en parte alguna.
En los casos de reforma parcial la Convención no puede pronunciarse sino sobre los artículos o la materia designados por la ley.
La Convención no está obligada a modificar o suprimir las disposiciones de la Constitución si considera que no existe la necesidad de la reforma declarada por la ley.