“No hay nada más que hacer”. Así sintetizó el secretario general del Sindicato de Aceiteros de Rosario, Adrián Dávalos, tras un nuevo fracaso en el Ministerio de Trabajo por los 45 obreros despedidos de Cargill, que a partir del jueves perderán definitivamente su fuente laboral. Por tal motivo, anunciaron un paro “por tiempo indeterminado” hasta lograr que la firma multinacional reincorpore a los trabajadores.

“No hay nada más que hacer. Se agotaron todas las instancias; la empresa no quiso negociar de ninguna forma la reincorporación de los empleados cesanteados y los despidió sin ninguna razón”, confirmó el dirigente gremial luego de que hoy dieran por terminadas las negociaciones para destrabar la situación.

El conflicto en la cerealera comenzó en enero, cuando la empresa decidió despedir 45 obreros de la terminal de Punta Alvear y otro en la planta de Ingeniero White. El proceso se inició con un programa de retiros voluntarios, que los trabajadores no aceptaron negociar, salvo 8 operarios. Y a la semana siguiente, llegaron los telegramas de despidos para los restantes.

“Esta medida es injusta y arbitraria, estos trabajadores no tienen posibilidad de reinsertarse en el mercado laboral, no van a trabajar más en ningún lado”, lamentó Dávalos, al tiempo que anticipó: “Comienza un plan de lucha, que es matar o morir: vamos a pelear hasta el final por las fuentes laborales”.