Los abogados de la familia de Facundo Ferreira apuntan que hay muchos puntos que no cierran en la versión de que la policía disparó contra el niño de 12 años para defenderse de una agresión. “Facundo fue acribillado. Está totalmente confirmado que su cuerpo presentaba una cantidad enorme de impacto de postas de goma en la espalda y el balazo de 9 milímetros que le entró por la nuca y le salió por la frente”, señaló a PáginaI12 Matías Pisarello. “Facundo fue asesinado a la una de la mañana. Lo llevaron al hospital Padilla y recién a las cuatro y media le avisaron a la familia. No sabemos lo que pasó, porque fue ingresado al hospital como si hubiese sufrido un accidente de tránsito, así lo recibió la guardia del hospital, luego de que fuera llevado en una ambulancia del 107, que es un servicio público. ¿Cómo puede ser que un chico fallecido, que tenía la cabeza prácticamente explotada, como se ve en las fotos, haya sido trasladado por un ambulancia del 107 e ingresado como si hubiese tenido un accidente de tránsito?”, se pregunta Pisarello.

Además, revela que en el hospital, a sus familiares le mostraron al niño “en una habitación, enchufado a unas máquinas, como si le hubiesen hecho una tratamiento, cuando estaba muerto desde la una de la mañana. Es decir que estamos hablando de una puesta en escena posterior”.

Pisarello es coordinador en derechos humanos de Andhes (Asociación de abogados del Noroeste argentino). Ayer, luego de que los familiares de Facundo y sus abogados se entrevistaran con la fiscal Adriana Giannoni, que les informó que el dermotest había dado positivo en una de las manos de Facundo y en las dos manos del adolescente de 14 años que manejaba la moto, el abogado explicó por qué quieren que el test se realice nuevamente y se añadan pruebas complementarias sobre la ropa del niño.

“No sabemos en qué momento se realizó el dermotest. Pedimos que este análisis se profundice y que se examine también la ropa de Facundo, porque hay un bache de tres horas en las que no sabemos qué pasó. Si fue ingresado al hospital como un nn que sufrió un accidente de tránsito, ¿quien le hizo el guante de parafina, y en qué momento? ¿A las cinco de la mañana, cuando ya sabían que tenía un balazo en la frente, o a la una, cuando estaba tirado sobre el asfalto?”

Los abogados no descartan que pueda haber habido un tiroteo, como argumenta la policía, pero remarcan que la familia de Facundo jura que el chico nunca manejó armas.

“La abuela, acompañada por una de las tías de Facundo, había tenido una reunión anterior con la fiscal el jueves por la mañana, horas después de que su nieto fuera asesinado. En esa reunión, la fiscal, nos dice la abuela les manifestó en forma personal que el dermotest había dado negativo. Hoy la versión fue otra. “Ella no tenía en claro en qué momento se hizo el test, aunque señaló que lo hizo un equipo de investigación judicial y no la policía”.

La reunión no dejó conformes a los abogados: entre otros puntos, no había un análisis de los videos que se recopilaron sobre los hechos. En el trayecto por el que pasó la moto con los dos chicos hay una estación de servicio, y también cámaras a lo largo de la avenida. “La fiscal dijo que hay imágenes del momento del hecho pero que todavía no tuvo la oportunidad de verlas”.

Tras la divulgación del resultado de los dermotest, el ministro de Seguridad tucumano, Claudio Maley, justificó la actuación de la policía. El funcionario aseguró que “hubo una agresión con arma de fuego, y el personal policial respondió a la distancia”. Es decir que apuntó “al bulto” sin saber que era un menor.

Pisarello refutó el argumento: “No hay ninguna posibilidad de que la policía no se haya dado cuenta de que Facundo era un niño de 12 años. Esto era evidente al primer golpe de vista. Es una excusa irracional, era evidente que era un niño a cualquier distancia, y estamos hablando de que le dispararon a 20 metros o menos”.

El ministro también culpabilizó a la familia del niño. “Hay que preguntarse qué hacía esa criatura de 11 años afuera de la casa, dónde están los padres. El Estado no puede hacerse responsable de cuestiones muy internas y propias de la familia”, dijo en declaraciones a Radio Nacional Tucumán.

“Parecen dichos de un gobernante de un país en estado de sitio”, comentó Pisarello. “Traslada la responsabilidad del Estado a los particulares, es decir que cualquier persona que anda en la calle de madrugada tiene que hacerse responsable de lo que le suceda”.

El letrado advirtió que, impulsada por la doctrina Chocobar, la policía tucumana se desbocó. En el mes de febrero la provincia acumuló cinco casos de gatillo fácil: “cuatro de ellos murieron, a otro le tuvieron que amputar una pierna. Son casos que se dieron después de las palabras del presidente Macri y la ministra de seguridad”, Patricia Bullrich, en respaldo al policía que mató por la espalda a un ladrón, mientras escapaba.

“El apoyo a Chocobar ha incentivado a la policías a utilizar las armas con mayor liviandad, como descontando que no van a tener ningún tipo de responsabilidad ni a sufrir consecuencias por el gatillo fácil. Esto, en Tucumán, opera sobre un terreno abonado por una ley contravencional que le da poderes de detención discrecionales a las fuerzas de seguridad. Los chicos son perseguidos por ser negros y pobres. Estamos hablando, en el peor de los escenarios, de un dos chicos que al ver a la policía pudieron haberse asustado, pudieron haber hecho dos tiros al aire y tratado de escapar. Incluso así, la policía debe saber que hay otras respuestas”.