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La noche del 12 de diciembre del año pasado, el taxista Fernando Rodríguez de 39 años, fue asesinado de un balazo en el tórax en inmediaciones del parque Juan de Garay. Ese día tenía que volver temprano para saludar a su hija que cumplía 8 años al día siguiente.

Al otro día, a las 5.30, y durante la ejecución de operativos de saturación en distintos barrios del oeste santafesino, arrestaron en barrio Villa Oculta a dos muchachos, uno mayor y otro menor de edad, a los que les secuestraron un arma de bajo calibre, en el marco de la investigación por el crimen del taxista.

“No te puedo explicar la obsesión que tengo, yendo por la calle y mirando constantemente a cada taxi que pasa pensando en que va él. Es tremendo”, dijo entre lágrimas la mujer.

En ese sentido, recordó a Fernando como una gran persona y pidió justicia por su muerte.

“De la causa no sé mucho, se ocupan mis abogados, tengo entendido que hasta ahora están detenidos y espero que sigan así. Lo que sí, voy a seguir en la lucha y no voy a aflojar hasta que se haga justicia, porque era un gran ser que merece justicia”, resaltó.

La mujer agradeció a su vez el apoyo recibido por parte de los compañeros del taxista que “han estado permanentemente y han hecho colectas”.

“Me han salvado en ese sentido para no dejarme varada. El gobierno y la Municipalidad también se ocuparon. Sus compañeros, y el jefe son muy buena gente, siempre están a la expectativa y llamando para ver si necesito algo”, comentó Andrea.

“Hoy al mediodía habrá bocinazos en su honor, lamentablemente no puedo participar porque justo a esa hora entro a trabajar, así que les agradezco inmensamente porque tiene unos compañeros de oro, son una hermandad”, añadió.