El titular de la UIA, Miguel Acevedo, y el ministro de Producción, Francisco Cabrera, en una reunión el año pasado.

El Gobierno intentará este lunes bajar la tensión con los industriales y enviar a la vez una señal de previsibilidad al exterior. Después de una semana de cruces en caliente que levantaron temperatura en el “círculo rojo”, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Producción, Francisco Cabrera, recibirán al mediodía en Casa de Gobierno al titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo, al vicepresidente primero, Luis Betnaza, y al segundo, Daniel Funes de Rioja. Se esperan reclamos cruzados.

“Espero que arranquemos una nueva etapa con la UIA, enfocada en el futuro, en una agenda positiva que nos lleve a ser cada día más competitivos en relación al mundo”, dijo a Clarín Cabrera.

Desde el Ejecutivo izaron esta semana la bandera blanca. Tal como contó el fin de semana este diario, Producción publicará en las próximas horas la prórroga al régimen de incentivo fiscal para fabricantes de bienes de capital. Y Peña visitó el jueves la planta de Siderca en Campana, donde Techint fabrica tubos de acero sin costura, y se reunió a solas con Paolo Rocca, quien le trasmitió su preocupación por el nuevo muro arancelario levantado por Donald Trump en Estados Unidos al acero y el aluminio. El secretario de Comercio Miguel Braun buscará esta semana traer alguna señal positiva del tema, luego del llamado de Macri a su par estadounidense.

La foto de este lunes en la Rosada apunta a sellar el camino de reconciliación iniciado. Lo que no está claro es si alcanzará para resolver las tensiones de fondo. En las últimas horas, Cabrera les reclamó a los empresarios que sean “protagonistas”. En lenguaje llano: que inviertan, contraten personal, aumenten la productividad y las exportaciones, y que no crezcan “a costa del Estado”. Los llamó “llorones” por sus reclamos. El Presidente lo felicitó y encabeza el pedido.

Del otro lado, la cúpula industrial se mueve en un camino muy fino. Por un lado, algunos de sus dirigentes niegan que la reunión se haga a pedido de ellos. Por el otro, el sector más duro de los manufactureros se quejó por haber quedado excluido de la reunión y haberse enterado por los medios de la nómina invitada. “Acá hay una interna, dejaron afuera al vicepresidente del sector (Miguel Angel Rodríguez), ¿vos te creés que van a hablar de calzado y textiles?”, dijo a Clarín un industrial de la junta directiva.

En rigor, la comitiva industrial está conformada sólo por los peso pesado. Acevedo es un hombre de la aceitera AGD, la quinta en el ranking de las que más exportaron en 2017; Betnaza es el director corporativo del grupo Techint; y Funes de Rioja es el titular de la cámara alimenticia COPAL y el presidente del Business 20, el capítulo empresario del G20. Con todos ellos, el Gobierno mantiene buen diálogo. “Hay agenda abierta, es una reunión institucional”, señaló a este medio Acevedo.

Pero entre Cambiemos y la UIA se interponen lecturas diferentes sobre la realidad económica. Mientras el Gobierno sostiene que la actividad crece, baja la inflación, junto con el déficit y la presión tributaria; los líderes fabriles ven difícil la “transición” al 2021, cuando termina de implementarse la reforma impositiva. “Hicieron cosas buenas y los apoyamos políticamente, pero muchas empresas no llegan en tres años porque hay medidas dolorosas como la apertura, las altas tasas de interés y costos energéticos más altos que los de Brasil”, dijeron a este diario desde la UIA.

Los datos de diciembre de la entidad muestran una caída interanual del 1,5% y una baja mensual del 0,8%. Con ese resultado, la industria cerró 2017 con un crecimiento del 1%, tres puntos por debajo de 2015. Por otra parte, el uso de la capacidad instalada de la industria fue en enero del 61,6%, una cifra que en alimentos y bebidas está tres puntos por debajo de 2017, según el INDEC.

“Las discrepancias no son de fondo, sino de tiempos, el gradualismo que impone un manejo de las presiones de competitividad a las economías regionales y eso pretendemos discutirlo por sector”, explicó a Clarín Funes de Rioja.

En este escenario, la presencia de Peña en la reunión será clave. Según los industriales, el funcionario es quien “maneja la botonera” de áreas sensibles que escapan al control de Cabrera. Entre ellas figuran el Banco Central, Hacienda, Energía, Transporte, Agroindustria y AFIP, carteras con las que la UIA aspira a “definir una agenda integral y transversal”.

Hasta último momento el Gobierno evitó anticipar el anuncio de medidas. “Lo que se busca es poner paños fríos, hay reuniones cotidianas con la UIA, semana tras semana”, señalaron a Clarín fuentes de Producción. Pero la intención de Peña es también quebrar el “clima tóxico” en el país y enviar un mensaje a los inversores, que siguen con atención los pasos de la Argentina para evaluar su ingreso a la OCDE y el acuerdo del Mercosur con la Unión Europea.