El Paro Internacional de Mujeres se reflejó ayer en las calles de Rosario como una masiva y estremecedora muestra de encendidos reclamos. La multitudinaria marcha que comenzó a media tarde en la plaza San Martín y se extendió hasta el parque Nacional a la Bandera se transformó en una señal que interpeló sobre la necesidad de replantear el escenario social, con igualdad de derechos y oportunidades para todos.

Esta vez con telas y ropas de color violeta y pañuelos verdes; con carteles que resumieron en frases el espíritu de esta lucha; con historias desgarradoras sobre los hombros de miles de mujeres, lesbianas, travestis y trans; con solicitudes urgentes que pretendieron denunciar y visibilizar la problemática. El recorrido por el centro de la ciudad se convirtió en luces de alerta.

“Nosotras nos plantamos y nos liberamos, eso es lo más importante de esta marcha”, señaló Verónica, una estudiante universitaria que caminaba junto a sus amigas de la Facultad de Humanidades. “Además, quedó claro que acá hay reclamos que atraviesan a todas las mujeres, de todos los rangos sociales”, agregó Sonia, una de sus acompañantes.

“Somos la voz de muchas mujeres”, plasmó Mariana, una alumna secundaria, sobre su espalda. “Esto que estamos haciendo tiene que servir para que otras mujeres se animen a contar lo que les pasa. No debemos dar ni un solo paso atrás. No queremos más mujeres muertas, ni presas”, agregó la joven a manera de explicación y planteando una suerte de rápido análisis sobre la contundencia del paro y la movilización.

La marcha contó durante todo el trayecto con el apoyo de una gran cantidad de organizaciones sociales y agrupaciones políticas y culturales de Rosario y su zona de influencia, que se sumaron a la cita.

En la movilización también se vio a la intendenta Mónica Fein detrás de las banderas de Mujeres Socialistas, muy cerca del ex gobernador Hermes Binner y el histórico militante Juan Carlos Zabalza. Asimismo participó gran cantidad de concejales y de integrantes de los gabinetes del gobierno provincial y de la Municipalidad.

Pelota gigante

Una de las expresiones más creativas fue la de Resquicio Colectivo, un grupo de varios artistas que se vistieron con ropa de fútbol de árbitros y de la selección argentina, y sobre una pelota gigante le permitían a los manifestantes colocar mensajes en tarjetas rojas.

“Hace dos años que formamos este grupo independiente y participamos de muchas marchas. Trabajamos el feminismo como una disidencia más. Pensamos en el fútbol por el año del Mundial, y en este caso poner la pelota para visibilizar problemas del país, no como se hizo en otras ocasiones, que sirvió para taparlos”, contó Norma, docente e integrante de Resquicio Colectivo.

En el tramo final del recorrido, entre redoblantes que nunca dejaron de sonar, una de las frases que se escuchó con más insistencia fue: “Si nuestra vida no vale nada, que produzcan sin nosotros”.

Bien entrada la noche, las columnas del Palacio Municipal y el Monumento a la Bandera se recortaban con luces y decorados violetas.

Un helicóptero sobrevolaba la ribera central y algunas gotas caían como telón de fondo de una jornada histórica.