Tiene apenas 21 años y fue la única representante argentina en levantamiento de pesas en los últimos Juegos Olímpicos. La rosarina Joana Palacios tuvo un rendimiento verdaderamente sobresaliente en Brasil y aunque no logró colgarse ninguna medalla, si consiguió despertar la atención de propios y extraños durante la gran cita del deporte celebrada en Río de Janeiro hace poco menos de dos años.

La joven deportista local practica esta atípica disciplina desde muy chica, y hoy en día, con una importante carrera en su haber, destacó el esfuerzo que hacen cada uno de sus compañeros de gimnasio, el apoyo que reciben por parte del municipio y siempre trascendental apoyo que se necesita de parte de la familia.

“No recuerdo bien a qué edad arranqué, pero tendría en ese momento unos 7 u 8 años. Cuando empezás, se evalúa la técnica más que el peso que levantas, ya a los 11 llegó mi primer torneo nacional y dos años después el primero a nivel internacional”, explicó la deportista.

A nivel mundial, Joana se quedó con una medalla de bronce al convertirse en la número 5 del planeta en su categoría, lo que le abrió las puertas para poder participar de Rio 2016.

“La plaza llegó por sorpresa y muy sobre la marcha. Yo me preparé fuerte para el Mundial y logré cumplir una muy buena presentación, a lo mejor mucho mejor de lo que habría esperado en un principio. A Brasil llegué con muy poca recuperación física después de semejante esfuerzo y además con casi nada de preparación. Terminé en el puesto 11. No es un mal resultado, pero mi sueño era venir con otra medalla. Para eso estoy trabajando ahora”, contó la joven promesa de la halterofilia criolla, sentada en uno de los escalones del Estadio Municipal, lugar elegido para entrenar regularmente y poner a prueba sus fuerzas en busca de esa evolución constante que solamente los deportistas de alto rendimiento persiguen.

Este año y en un mismo mes, la rosarina Palacios estará presente en los juegos Sudamericanos y Panamericanos, y por tal motivo el entrenamiento se hace en doble turno.

“Sé que tengo que ir de a poco. Las lesiones lumbares te pueden dejar fuera de competencia cuando menos lo esperas, pero mi idea es traer al menos una medalla”, se ilusionó Joana, quien enseguida agregó: “No me gustaría ir y tener que volver con las manos vacías”.

En cuanto al trato y la mirada de sus compañeros (todos varones), ella asegura que es de igual a igual, y que si bien entrena con chicos de menor edad, quienes admiran su trayectoria y destreza, no se avergüenzan al ver como una mujer está hoy un escalón por encima de ellos, y más en un deporte de fuerza que generalmente se le atribuye a los hombres como únicos protagonistas.

“Mucha gente confunde esta disciplina con el fisicoculturismo. Cuando le decís que practicas esto te dicen ‘que tu cuerpo no coincide con lo que se ve en la tele’. La halterofilia es muy distinta y realmente vale la pena descubrir todo lo que este deporte tiene para brindar. Sería muy importante para nuestra actividad y creo que darle difusión y apoyo es sin duda un gran primer paso. Quiero empezar a ver más chicas practicando este deporte”, concluyó diciendo Palacios, una verdadera exponente de la lucha de por la igualdad de géneros que tiene la ciudad de Rosario.