El calendario quiso que este año el Jueves y el Viernes Santo (29 y 30 de marzo) quedaran pegados a otro feriado, el del lunes 2 de abril. Se formó así un fin de semana extra largo que muchos argentinos aprovecharán para tomarse unas “mini vacaciones” al comienzo del otoño.

Ante esta oportunidad, y la gran cantidad de reservas, los operadores ya anticipan para esta Semana Santa un movimiento al menos 20% mayor al del año pasado. Remarcan que la gente anticipó más de lo común sus reservas. Y advierten que, aunque aún faltan tres semanas, quedan pocos lugares -los más caros- para viajar a los principales destinos.

Un relevamiento de Clarín comprobó que en las dos líneas aéreas líderes de cabotaje -Aerolíneas y Latam-, aunque se sumaron frecuencias, la disponibilidad de asientos ya es muy escasa o incluso nula para volar desde Buenos Aires. Muy en especial en las partidas del Jueves Santo y en los regresos del lunes 2 de abril, fechas donde los valores en oferta multiplican hasta por 7 las tarifas más bajas que se consiguen comprando con buena anticipación.

Un vuelo ida y vuelta a El Calafate, por ejemplo, no baja de $ 20.300 para esos días clave de Semana Santa, frente a $ 3.665 de la misma ruta en otras fechas y los $ 18.200 de un ticket económico a Miami para diciembre.