Reynaldo Bignone y Raúl Alfonsín durante el traspaso de mando

¿La muerte de Reynaldo Benito Bignone ocurrida este miércoles deja piezas sin calzar en el rompecabezas judicial de reconstrucción de la memoria colectiva sobre los sangrientos episodios de la última dictadura argentina? El caso Cambiaso-Pereyra Rossi, el más emblemático de la provincia de Santa Fe tuvo al ex presidente de facto como uno de los acusados, aunque la justicia federal terminó absolviéndolo.

Murió Reynaldo Bignone, el último presidente de la dictadura

El 14 de mayo de 1983, los militantes justicialistas Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereyra Rossi fueron ejecutados en un bar rosarino por un grupo de tareas que encabezaba Luis Patti. El hecho ocurrió, precisamente, durante el gobierno de Bignone.

“A mí no me representa ninguna alegría que se muera Bignone, porque se llevó a la tumba toda la información, sin decir dónde están los desaparecidos, cientos de miles de vidas de compañeros jóvenes que adhirieron a un proyecto político para construir otro país”, dijo Nadia Shujman, abogada de la Agrupación HIJOS, al programa El Cuarto Poder.

La profesional recordó que el represor llegó a ser procesado en la causa pero fue absuelto por la justicia. Aquella decisión fue apelada por “injusta y arbitraria”. “Estaba pendiente en Casación la resolución de ese recurso. Si bien en la en la causa Cambiaso-Pereyra Rossi quedó impune, murió condenado a perpetua en otras causas”, opinó.

Para Shujman, el único aliciente es que al menos se pudieron construir, después de 40 años, juicios donde fueron condenados estos genocidas.

“No murieron con honores y laureles sino en cárceles, condenados por las atrocidades que hicieron”, finalizó.