Spotify desactivó la cuenta del servicio a parte de los usuarios que utilizan clientes alternativos piratas para, entre otras funciones, eliminar la publicidad.

En un e-mail individualizado tras la desactivación la compañía sueca les alertaba de haber “detectado actividad anómala en la aplicación que utilizas así que hemos desactivado la cuenta. No te preocupes, tu cuenta está segura.”

La notificación llega en un momento clave para la compañía, que se prepara para salir a bolsa en las próximas semanas. Tiene 92 millones de usuarios activos utilizando su sistema de cuentas gratuitas que se financian a través de la inserción de múltiples tipos de publicidad durante la reproducción.

Las cuentas gratuitas de Spotify además tienen otras limitaciones clave en los clientes oficiales de la compañía, y muchos usuarios optaban por instalar clientes “de terceros” para reproducir la música sin limitaciones ni publicidad directamente desde los servidores de Spotify.

Hasta ahora, Spotify había sido muy permisivo con estas prácticas. La presión de convertirse en una compañía pública posiblemente o el haber alcanzado una cuota de crecimiento concreta —o ambas— han podido ser los detonantes de esta decisión.

La compañía podría ir más allá desactivando temporalmente más cuentas que recurran a estas aplicaciones, o incluso instaurando medidas técnicas y legales que bloqueen este tipo de aplicaciones.

La compañía, fundada por el sueco Daniel Ek hace una década, ha sido uno de los principales reductores de la reducción de la piratería musical, dando acceso a un catálogo inmenso de contenido musical forma rápida y sin complejidades lo hacía más conveniente que piratear música, y rápidamente despegó.

Hoy la compañía cuenta con más de 160 millones de usuarios, de los cuales 71 millones son suscriptores mensuales pagos. En los documentos públicos emitidos para su salida a bolsa, Spotify afirmaba tener unos ingresos de 5,24 euros por mes por cada usuario pago a finales de 2017.

Una cifra que había bajado desde 7,17 euros dos años antes y que la compañía explicaba por el auge de las “cuentas familiares” y las cuentas denominadas en monedas extranjeras.

Un usuario de Filipinas paga unos 2,5 euros al mes por una cuenta “premium” frente los 10 euros que cuesta en España. Este desnivel ha llevado a un mercado gris de cuentas internacional donde cuentas de Spotify de países en vías de desarrollo se venden a clientes en búsqueda de conseguir reducir su costo mensual.

El aumento de estas cuentas (legales para residentes y en menor medida del mercado gris) unido al descuento de cuentas para familias, que por 15 euros permite mantener seis cuentas premium distintas, son las principales reducciones de los ingresos medios a nivel mundial por cuenta de pago.