México resguarda playas y lagunas que tienen un toque (casi)mágico: el fenómeno de la bioluminiscencia, por el que cientos de miles de organismos generan destellos de luz de color azul turquesa y verde, como una serie navideña, iluminando el mar de noche. Estos son cinco de esos lugares donde el mar y las lagunas brillan con luz propia.

Holbox, Quintana Roo: esta isla pequeña y romántica al extremo norte del estado de Quintana Roo (frente a la costa de la Península de Yucatán), se caracteriza por su tranquilidad y por el mar cristalino que parece una enorme piscina, porque prácticamente no tiene oleaje.

Durante las noches de mayo a septiembre en la playa aparecen pequeñas luces azules fluorescentes. Los mejores medios de transporte para llegar a las zonas donde se puede ver el fenómeno es en un carrito de golf o en bicicleta.

Chacahua, Oaxaca: la bioluminiscencia en tonos plateados, verdosos y azulados le da un aspecto hipnótico a una de las cinco lagunas de este parque nacional, un clásico entre los mochileros, en el sur de México. De agosto a marzo es la mejor temporada para ver el espectáculo. Los recorridos guiados son, preferentemente, sin la luz de la luna para que el fenómeno se aprecie mejor. Si te animas, puedes echarte un chapuzón. También se visitan playas vírgenes.

Xpicob, Campeche: es un campamento especializado en la conservación de la flora y fauna regional, en la Península de Yucatán. De julio a noviembre se puede participar en actividades de liberación de tortugas y disfrutar de un paseo nocturno para observar la bioluminiscencia, la cual puede contemplarse desde una lancha o dentro del agua. Es común observar cardúmenes de peces saltando y mantarrayas que, en su precipitada huida, dejan una estela de luz.

Laguna de Manialtepec, Oaxaca: ubicada a 15 minutos de Puerto Escondido (800 km al sureste de la Ciudad de México), esta laguna sorprende a sus visitantes por su riqueza biológica protegida por una exuberante vegetación de manglar. Por las noches se hace presente el fenómeno lumínico en sus aguas. Éste prevalece durante la temporada de lluvia, por ende, el mejor mes para visitarla es en septiembre. Para los más aventureros hay recorridos en kayak.

Bahía Bucerías, Nayarit: un sinfín de actividades ofrece este destino, desde paseos en bicicleta, nado con boggie, surf y hasta aventuras en tirolesa. Bucerías es un sitio ideal para descansar y disfrutar de la naturaleza, un lugar alejado de los grandes complejos hoteleros de Riviera Nayarit, a unos 18 kilómetros del aeropuerto de Puerto Vallarta, donde el mar también muestra su fulgor. Las luces parecen una lluvia de estrellas que se alborotan con el golpe de las olas. Cuando el agua se retira, los pequeños seres dejan su marca en la arena.