Mónica Ayos relató el calvario que le tocó vivir con su primer marido, Mario, el papá de su hijo Federico, que la golpeó estando embarazada, la violó e intentó violar a su mejor amiga. Luego de la repercusión de sus dichos y del fuerte apoyo que recibió en las redes sociales, la actriz radicada en México explicó cuáles fueron los motivos que la llevaron a contar su historia, ocurrida hace más de 25 años.

“Estaba hablando de mi trabajo, de la película, muy entusiasmada, y antes de terminar la nota Fernando (Prensa) me pregunta sobre el maltrato hacia la mujer, los acosos, lo que está pasando últimamente, y más en este mes de la mujer. Lejos de esquivar el tema y teniendo en cuenta que lo había contado hace un montón, le digo que formaba parte de ese grupo de mujeres que alguna vez se sintieron débiles, que tomaron fuerzas y pudieron escapar de una situación fea como en este caso del papá de mi hijo”, dijo Mónica en un video que subió a sus redes sociales.

Luego explicó que todo lo que relató a los medios es un tema que en su casa está hablando, no sólo con su marido, el actor Diego Olivera, sino con su hija menor, Victoria. Y por supuesto con su hijo mayor, Fede: “Él sabe todo más que nadie en el mundo. Fue con quien lo viví, lo padecí cuando tenía cuatro meses. No tiene recuerdos, pero si me pegaba estando embarazada, es su historia de vida, es la semilla con la que lo engendramos con mucho amor, que tratamos de salvar y no pudimos. Un amor que no llegó a buen puerto”.

El papá de su hijo se suicidó cuatro años después de su separación, ya radicado en Chile. Mónica asegura que el hecho de que haya muerto “no lo santifica ni lo demoniza”, sino que se trata de algo que pasó.

Además, la actriz espera que el haber contado su historia genere algo en la gente que está del otro lado y está pasando por algo similar a lo que le ocurrió a ella. Sobre la repercusión, agregó: “Con Diego decíamos ‘¿Qué está pasando?’. Lo llamé a Fede y le dije: ‘No pasó nada, simplemente la gente está más despierta’. Y qué bueno que estemos más despiertos, que ya no sea tan normal, que no sea digno de lástima o que no sea ‘quiere prensa’, porque quienes conocen mi carrera saben que no la necesito. No necesitaba salir a hablar si no era por una causa importante como es el empoderamiento, el orgullo que tengo de tener una hija mujer y un hijo varón con los valores que tiene”.

“No puedo creer el impacto, fue revelador, y me sirvió para ver que en la sociedad la reacción es distinta. Uno espera concientización. No hablaría de otros temas que no viví y que son muy delicados, que podrían influir en los pensamientos de alguien, porque no los viví, pero sí de mi caso”, dijo Ayos, aún sorprendida por la cantidad de comentarios que le llegaron.

Por último, cerró, sin renegar de su pasado y de lo vivido: “Veo que el revuelo fue para bien y eso me llena de felicidad. Pero también de tristeza porque me hubiese gustado no vivirlo, pero de no vivirlo no tendría a mi hijo Federico. Así que volvería a vivir todo exactamente igual, con tal de que él nazca”.

Hace unos días, en diálogo con Fernando Prensa en el programa Falta de respeto, la actriz contó que cuando tenía 19 años su ex marido le pegaba mientras estaba embarazada, al punto de que más de una vez pensó que podría perder a su bebé. Y que dijo ‘¡Basta!’ cuando el hombre le revoleó un zapato en la cara que le pegó a su hijo de cuatro meses, a quien sostenía en brazos.

El lunes, en Los ángeles de la mañana, Ayos volvió a referirse a su relación con el papá de Federico. Y contó también la había violado a los pocos días de haber sido madre, cuando su útero estaba muy débil, y que había intentado tener sexo a la fuerza con su mejor amiga.