Crece el “home sharing” en Rosario

Consiste en alquilar habitaciones o viviendas habitadas. El año pasado lo utilizaron 12 mil viajeros

Los casos de estafas con alquileres turísticos ocurridos semanas atrás dieron pie para consultar la actividad de la plataforma Airbnb en Rosario. Según consignaron, 12.200 turistas usaron el sitio web para conseguir alojamiento el año pasado en la ciudad, que ya cuenta con más de 400 anfitriones, tal como los denominan.

Con una curiosa historia, la empresa comenzó sus actividades en 2008 en San Francisco, Estados Unidos. Cuatro años después, los rosarinos comenzaron a practicar el home sharing a través de esta plataforma, que consiste en alquilar viviendas o habitaciones para gente de paso.

Sólo en 2017, la ciudad tuvo 12.200 llegadas de turistas a hospedajes publicados en esa plataforma. Además, en la actualidad hay 570 avisos registrados en Rosario, repartidos entre 430 anfitriones.

Los beneficios para un anfitrión típico local en 2017 fueron de $21.500. Esto si se contempla que el mismo anfitrión puso a disposición su vivienda o habitación durante 29 días al año.

Un dato para resaltar es que el 55% de los anfitriones que ofrecen sus viviendas a turistas que llegan a la ciudad son mujeres, mientras que el 38% del total de anfitriones ofrece habitaciones privadas dentro de una misma vivienda.

La franja etaria que maneja Airbnb en la ciudad es variada: desde la empresa consignaron que la edad promedio es de 39 años.

La modalidad es simple, aunque es necesario completar ciertos requerimientos obligatorios para que los perfiles sean lo más transparente posible.

Confianza

Hubo una gran polémica respecto a las legislaciones vigentes en caso de subarrendar una vivienda o una habitación en la ciudad.

Ante la consulta que efectuó La Capital sobre el tema, desde Airbnb afirmaron: “Ser anfitrión implica una serie de compromisos. Les recomendamos que chequeen su contrato de alquiler o reglamento de propietarios para asegurarse de que no existe ninguna norma que no les permita ser anfitrión”.

Sobre ello, también aseguraron: “La comunidad de Airbnb está construida sobre la base de la confianza. Para garantizar esto, la plataforma cuenta con varios servicios y herramientas”.

“Al momento de elegir un hospedaje, los huéspedes pueden chequear la reputación del anfitrión, leer su perfil, ver su foto y leer las críticas que recibió de parte de otros huéspedes”, detallaron.

Los pasos a seguir son encontrar un alojamiento, contactarse con el anfitrión del mismo y solicitar alquilar el espacio. Para ello, la plataforma cuenta con un sistema de mensajería interna por el que se deben realizar todas las conversaciones previas a la reserva. “Nunca hay que aceptar trasladar la conversación fuera de la plataforma”, sugirieron.

Una vez finalizada la estadía, la plataforma solicita a anfitriones y a huéspedes, de manera obligatoria, calificar la experiencia. Avisaron que quienes no cumplen con las reglas de la plataforma “son removidos y no pueden volver a compartir avisos o alquilar otros espacios”.

Pago seguro

El caso de las familias estafadas por alquileres temporarios en Rosario, Funes y Roldán no pasó desapercibido y tomó una relevancia pública considerable, sobre todo porque en verano estas operaciones inmobiliarias son corrientes.

A pesar de que esas estafas se dieron a través de otra plataforma, este diario le consultó sobre ello a Victoria Bramati, secretaria de prensa de Airbnb en Argentina, quien advirtió: “Todas las transacciones deben gestionarse mediante la plataforma de pago que hay en el sitio. Anfitriones y huéspedes nunca deben intercambiar dinero en efectivo ni realizar depósitos en cuentas bancarias”.

“Cuando los huéspedes hacen una reserva y pagan a través de Airbnb, los anfitriones reciben el dinero recién 24 horas después del check in”, añadió.

Además, reveló que los anfitriones tienen una garantía que ofrece hasta un millón de dólares de cobertura en caso de daños y roturas. Sobre ello, Bramati amplió: “Sobre un total de 30 millones de estadías en 2016, sólo se presentaron reclamos por daños materiales graves (reembolsos de más de mil dólares) en el 0,009% de los casos”.

También cuentan con un seguro para quienes publiquen sus viviendas o habitaciones como alojamiento: consiste en una suma igual a la de la garantía, en concepto de responsabilidad por lesiones personales que se produzcan durante una estadía en un alojamiento publicado en la plataforma.

Camas inflables y desayuno

La creación de Airbnb se dio en 2008 cuando Brian Chesky (36) y Joe Gebbia (36) se quedaron sin dinero para pagar el alquiler de un departamento en San Francisco, Estados Unidos. Por eso, los moradores decidieron ofrecer un par de camas inflables en el mismo piso que habitaban. De la idea también formó parte Nathan Blecharzyk (34), quien diseñó la página del anuncio. Así nació Airbnb, que no es más que un acrónimo de airbed and breakfast (cama inflable y desayuno). No sólo pudieron seguir pagando el alquiler, sino que fundaron un gigante multinacional de alquileres turísticos. Actualmente, en la plataforma se ofrecen 4,5 millones de propiedades en 81 mil ciudades alrededor del mundo