Ocho horas es el tiempo de sueño recomendado por los médicos para que la persona pueda alcanzar un buen nivel de descanso. Esto significa que idealmente deberíamos pasar un tercio del día dormidos, de modo tal que el cuerpo tenga tiempo de recuperar las energías que gastó durante el tiempo que pasó despierto.

El descanso, entonces, es fundamental para poder desarrollar correctamente las actividades de la vida cotidiana y sentirse saludable. Se sabe que el sueño tiene diversas funciones, entre las que se encuentran algunas relacionadas al sistema inmune, al endócrino, funciones de aprendizaje y memoria.

Hasta acá es información que la mayoría de las personas conoce. Ahora bien, ¿alguna vez se pensó en cómo influye la postura en la que se duerme en la calidad de sueño que se tiene? Lo más probable es que no, pero es importante saber que este aspecto constituye una parte fundamental en el buen descanso de las personas.

Una de las posturas que no se recomiendan para dormir es boca abajo. En esta postura la columna vertebral se encuentra totalmente desalineada y se genera una gran presión en la zona lumbar. Por eso, al despertar, la persona puede tener dolores de espalda o molestias en esa zona. Además, en esa posición el cuello queda con una rotación excesiva que puede dar lugar a molestias cervicales.

Para aquellas personas que sufren dolores lumbares la mejor opción es dormir de costado con las dos piernas flexionadas, es decir, en posición fetal. La curvatura que la espalda adquiere en esa posición provoca una liberación de la tensión de las vértebras lumbares, aunque la alineación no es óptima. Existe una forma de mejorar un poco esta postura y es colocando un almohadón entre las piernas.

No obstante, la mejor postura para dormir en líneas generales, es decir, para la gran mayoría de las personas, es boca arriba, sobre la espalda. Pero no es solo eso, se deben tener en consideración algunos puntos centrales para poder descansar correctamente. Por un lado, lo más correcto es dormir sin almohada. De este modo, se puede conseguir una alineación óptima del cuello y evitar todo tipo de molestias en esa zona. En caso de que esta posición resulte incómoda, se puede optar por usar una almohada con el grosor adecuado, es decir, no muy alta ni muy baja -como punto de referencia se puede tomar la pera, es decir, no debe quedar apuntando hacia arriba ni tampoco estar pegada al pecho-. Colocar una almohada debajo de las rodillas es otro pequeño gesto que se puede hacer para mejorar la alineación de la columna mientras se duerme.

Por último, no se debe olvidar el cuidado de los colchones y almohadas. Si bien no es lo único que perjudica la postura al dormir, puede ser uno de los factores más importantes.

Es necesario voltear los colchones regularmente y renovarlos cuando sea necesario -por norma general, cuando el colchón pierda firmeza: suelen durar unos 8 años-. Por su parte, las almohadas deben estar limpias, pero no solo las fundas, sino también su interior. Es muy común la proliferación de ácaros y bacterias en ellas, que muchas veces pueden derivar en alguna patología -alergias, por ejemplo-.