Preocupación de vecinos por un depósito que “nadie controla”

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El consorcio de San Juan 828 y otros vecinos pidieron la intervención de la Municipalidad y la Justicia luego de que un local alquilado en la planta baja del edificio, utilizado como depósito de una verdulería que funciona a metros del lugar, se prendiera fuego y causara daños en los departamentos e inmuebles linderos. Las denuncias fueron incluso más allá: apuntaron contra el funcionamiento “sin habilitación ni control” de seguridad de ningún tipo del local; aludieron a la proliferación de ratas y cucarachas, producto del “acopio” de “cientos de cajones de madera y bolsas de carbón”, y advirtieron sobre posibles riesgos mayores que los que ya ocasionó el incendio. Pese a las presentaciones administrativa y judicial, todavía ningún organismo se contactó con el consorcio, “preocupado por los riesgos sanitarios y ambientales” que representa el depósito.

El fuego se inició el martes pasado a la madrugada en el patio del local 2 de la planta baja del edificio, al que corresponde el número 824 de San Juan.

En ese lugar se amontonaban, según contaron los habitantes de los departamentos cuyas ventanas dan a ese patio, “cientos” de cajones de madera apilados hasta una altura de tres metros, en los que se acopian frutas y verduras, así como bolsas de carbón. Todos materiales “fácilmente inflamables”.

El incendio, que describieron como de “significativas proporciones”, requirió el trabajo de los bomberos y la policía, pero así y todo causó daños en “aberturas, cortinas y persianas, acondicionadores de aire y cables de TV” de las unidades del edificio, así como problemas “estructurales en paredes linderas, con rajaduras y resquebrajamiento de revoques”.

“El fuego se comió media pared que da a mi propia casa”, contó a LaCapital una de las vecinas más damnificadas, Silvia Inchaurraga. Según su relato, posteriormente un ingeniero que peritó los daños le advirtió que de haberse prolongado el fuego, por efecto del calor, le “podría haber explotado toda la cañería de gas”, ya que esa medianera es lindera a su cocina.

Con todo, lo que llevó al consorcio y los vecinos de la zona a presentar una denuncia ante las oficinas municipales del Distrito Centro y el Ministerio Público de la Acusación (que recayó en la fiscal Ana Rabin) no fueron sólo los efectos del incendio, sino otras problemáticas previas que, a su entender, pueden derivar en daños aún más severos.

Los vecinos contaron que el depósito en cuestión pertenece a una verdulería ubicada enfrente, más precisamente en la esquina sudoeste de Laprida y San Juan.

El local, aseguraron, carece de “habilitación, seguro o siquiera un matafuegos”. La instalación de “cámaras frigoríficas” genera “permanentes vibraciones y contaminación sonora”, que perjudican a todos los departamentos del edificio y casas linderas, denunciaron.

También refirieron “problemas de higiene” causados por “restos de verdura” diseminados entre el depósito y la verdulería, con “presencia de ratones y cucarachas”, así como inconvenientes en el “tránsito y la convivencia urbana”, producto de que no se respetan indicaciones de estacionamiento, carga y descarga.

Con estas quejas, entre otras, la semana pasada los vecinos decidieron formalizar sus denuncias, hasta ahora sin mayor éxito.

“El local funciona desde hace más de medio año y en todo este tiempo la Municipalidad nunca apareció”, afirmo una vecina del consorcio que prefirió no dar su nombre.

Inchaurraga puntualizó aún más la crítica.

“Al día siguiente del incendio en el depósito continuaron trabajando como si nada. Y la Municipalidad no llegó ni para poner una faja de clausura temporaria, ni para exigir una alarma contra incendios o un simple matafuegos”.