Discuten la ordenanza de límites agronómicos en Rafaela

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La discusión sobre el límite agronómico es un tema de larga data en la ciudad de Rafaela. Lleva muchos años intentando ocupar un lugar prioritario en la agenda de los concejales. Incluso en 2017 se les presentó un informe final que consistió en un estudio técnico con opiniones calificadas de profesionales expertos en materia de aplicación de productos fitosanitarios en áreas urbanas y periubanas. Entre los expertos consultados se incluyeron referentes médicos, ingenieros agrónomos, biólogos y ecólogos. El objetivo de presentar este detallado informe es nivelar el conocimiento sobre la temática a los ediles, para que los mismos tengan las herramientas necesarias para poder tomar decisiones al respecto 

Pero ni de esta manera consiguió su lugar en la agenda. En el “mientras tanto” el Instituto para el Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Rafaela (IDSR) dio a conocer en los primeros días de enero el objetivo previsto para este año, que consiste en evaluar mediante un estudio de prefactibilidad, las posibles actividades productivas que puedan realizarse en los terrenos periurbanos de la ciudad, en función de la necesidad de proteger a la población y al ambiente y evaluar la utilización de espacios. Esto responde a la necesidad de generar experiencias adaptadas al contexto territorial rafaelino en función de las características agronómicas locales, mientras se continúa aguardando la decisión del Concejo Municipal en cuanto a los metros de zona de resguardo ambiental. 

En tanto María Paz Caruso, directora del Instituto para el Desarrollo Sustentable, explicó en primer lugar que “hoy por hoy,  la zona de resguardo ambiental, es decir ese espacio en el cual no se puede aplicar ningún producto fitosanitario, son 200 metros de la línea del ejido urbano”. Esto refiere a que desde la línea donde está habilitada la construcción de la última casa de la ciudad, a 200 metros posteriores no se puede aplicar ningún producto. Caruso agregó que “en 2016 la Organización Mundial de la Salud estableció que el glifosato posiblemente resulte cancerígeno, por lo que nos vimos en la obligación de pensar en distintas actividades”.

Agregó además, que “mientras se siga discutiendo o estudiando la normativa en el Concejo, nosotros proponemos continuar avanzando desde el Instituto, con un equipo de diversos profesionales como ecologistas, arboristas y economistas, en qué se puede hacer hoy en los 200 metros que ya existen”.

Entre esas actividades productivas se puede pensar en “barreras forestales que ayudan a la mitigación del cambio climático, otras instituciones piensan en modelos de agroecología. Por eso nosotros pensamos armar un proyecto de pre-factibilidad que nos arroje algunas ideas sobre qué se puede hacer en estos 200 metros, siempre contribuyendo a la construcción de la biodiversidad, y también mitigar el cambio climático, ya que Rafaela se ha visto afectada por diversas tormentas, y evaluar las opciones como barreras forestales o la agroecología”.

Como en cada encuentro desde hace seis años, los actores involucrados resultan la Sociedad Rural de Rafaela, el INTA y las diferentes organizaciones ambientalistas, todos ellos junto al IDSR, son los que están preocupados por la temática, y avanzan proponiendo trabajos y proyectos, a la espera de ganar un lugar para debate en el Concejo.

Este estudio va a brindar información precisa como los presupuestos, qué materiales se requieren, qué herramientas, de dónde se pueden sacar las cosas y de ahí ver qué se puede implementar en esos bordes periurbanos.

La rueda sigue girando, las propuestas siguen apareciendo, pero en el sexto piso de Moreno 8 los ediles la siguen postergando, ¿para cuándo?

La opinión de dos ediles

Consultado al respecto, el presidente del Concejo “Lalo” Bonino señaló que habría que ver de qué se trata cuando se habla de actividades productivas. Si hacen referencia a lo que en un momento se había hablado de un cordón hortícola, estuve conversando con gente que me explicó que esto no sería posible por el tipo de suelo y de agua”. Y agregó que hasta el momento no ha visto ninguna propuesta concreta al respecto.

Por su parte, el concejal Lisandro Mársico consideró que dentro de los 200 metros que hoy está prohibido fumigar, se decide hacer alguna actividad que no sea con agroquímicos y no implique fumigación, está de acuerdo. “Hay muchos varios tipos de cultivos que se pueden utilizar, o cualquier actividad productiva que se pueda fomentar desde el Estado sin tener que caer en el uso de agroquímicos, sería una muy buena idea”.