A un año de la Marcha de las Mujeres

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Amber Selman-Lynn quería ayudar a planear una marcha de mujeres este mes en Mobile, Alabama, para celebrar el aniversario de las grandes manifestaciones del año pasado por todo Estados Unidos. El día había sido muy importante para ella.

Sin experiencia en activismo político, había ayudado a organizar un camión lleno de mujeres que fueran de Mobile a Washington. Después de regresar del eufórico viaje, formaron un grupo llamado las Marchadoras de Mobile, que se reunía una vez al mes. Defendían la Ley de Atención Asequible en reuniones del tipo de las municipales, y tocaron puertas a favor del candidato al senado por Alabama Doug Jones, el demócrata que venció a Roy Moore en una impresionante victoria el mes pasado.

Sin embargo, cuando Selman-Lynn trató de registrar su evento de aniversario en la página web de Women”s March Inc., el grupo de alto perfil formado por las organizadoras del evento del año pasado en Washington, recibió una extraña carta. Decía que aunque el grupo “apoya todos los esfuerzos para construir nuestro poder colectivo como mujeres”, le pedían “no anunciar el evento como una acción de ‘Women”s March””.

“Es algo tonto”, dijo Selman-Lynn. “Claramente somos la marcha de las mujeres en Mobile”.

La Marcha de las Mujeres de hace un año tenía por objetivo comenzar un movimiento para las mujeres de todo tipo de vida que continuarían con su activismo después de regresar a casa.

De muchas maneras, ese propósito se ha cumplido. Como consecuencia de la marcha en Washington -y marchas simultáneas en más de 600 pueblos y ciudades en todo Estados Unidos- miles de mujeres se lanzaron al activismo por primera vez en su vida, en especial en los estados republicanos donde los eventos proporcionaron una inusual oportunidad de construir una red de personas afines.

En Texas, los correos electrónicos reunidos por las organizadoras de la Marcha de las Mujeres en Austin han tomado el nuevo propósito de servir para promover candidatos que apoyen el derecho al aborto. En Arkansas, Gwen Combs, la maestra de escuela que organizó la marcha de Little Rock, ahora se está postulando para el congreso. Miles de mujeres en octubre asistieron a la convención en Detroit que las capacitó en todo tipo de cosas, desde hacer lobby ante funcionarios electos a confrontar a los supremacistas blancos.

Sin embargo, conforme el movimiento evoluciona, han surgido distintas prioridades y tácticas entre las mujeres, casi todas ellas sin paga y desperdigadas por todo el país. Ahora, en la víspera del aniversario, está surgiendo un distanciamiento entre dos grupos: Women”s March Inc., que organizó la marcha en Washington y pasó gran parte del año lanzando más manifestaciones a favor de la justicia social, y otra organización de activistas que planearon marchas afines el año pasado y creen que ganar elecciones, en particular en los estados republicanos, debería ser la meta principal. La división ha hecho surgir preguntas sobre quién puede reclamar como suyo el manto de la Marcha de las Mujeres, así como los fondos y la atención de la prensa que conlleva.

Janet Habib, a la izquierda, habla con Amber Selman-Lynn y April Livingston en la casa de Livingston, mientras hacen carteles para el aniversario de la marcha en Mobile, Alabama. A medida que se aproxima el primer aniversario de la Marcha de las Mujeres, se empieza a producir un cisma entre algunos de los grupos desperdigados por los distintos estados. “A nivel local, todavía estamos acá, haciendo el trabajo”, dice Selman-Lynn, quien ayudó a organizar un viaje en micro para asistir a la Marcha de las Mujeres en Washington el año pasado (Melissa Golden/The New York Times)

El grupo más nuevo, llamado March On, que se formó luego de que algunas activistas en los estados republicanos sintieron que las manifestaciones animadas por Women”s March Inc., con sede en Nueva York, no hacían eco en sus comunidades.

“Podemos marchar, tomar las calles y gritar respecto a todas las cosas que queremos que cambien, pero a menos que logremos que se elijan personas a cargos para que puedan llevar a cabo esos cambios, en realidad no estamos haciendo nada”, dijo Lindsey Kanaly, quien organizó la marcha de las mujeres en la ciudad de Oklahoma y ahora es integrante del consejo de March On.

Ahora el grupo está enfocado en ayudar a mujeres progresistas en distritos dirigidos por republicanos a organizarse antes de las fundamentales elecciones de medio término de este año.

Conscientes de la perspectiva de estar dividiendo el movimiento, las fundadoras de March On describen a la organización como un complemento, y no la competencia, de Women”s March Inc. Ambos grupos han evitado criticarse uno al otro en público. Sin embargo, tras bambalinas, hay cierta frustración.

Winnie Wong, voluntaria y asesora de Women”s March Inc., escribió recientemente en una publicación pública de Facebook que March On “parece un intento mal concebido de cooptación organizada”.

“¡Alguien debe decir la verdad!”, replicó Tamika Mallory, copresidenta de Women”s March Inc.

Bob Bland, también copresidenta, dijo que la da la “bienvenida a la resistencia” al nuevo grupo. Sin embargo, señaló que su creación condujo “a mucha confusión” entre las militantes en el campo que no se dieron cuenta de que era una entidad aparte.

“Por eso es tan importante que los nuevos grupos que llegan a este movimiento, como March On, se aseguren de que tienen una marca y un mensaje distintivo y específico, y que su grupo no aparezca como directamente relacionado con Women”s March”, dijo Bland.

La discusión sobre la marca permite ver lo mucho que han cambiado las cosas desde que los comités “ad hoc” de voluntarias reunieron las marchas en las semanas posteriores a la elección del presidente Donald Trump.

La coordinadora de Women”s March Chicago Sara Kurensky con un poster para la “Marcha a las mesas de votación” para 2018. “March to the Polls” in Chicago, Jan. 8, 2018. A medida que se aproxima el primer aniversario de la Marcha de las Mujeres, se empieza a producir un cisma entre algunos de los grupos desperdigados por los distintos estados. (Alyssa Schukar/The New York Times)

Las marchas surgieron de una publicación en Facebook de una mujer en Hawái que lanzó la idea y atrajo un interés generalizado. Un grupo central de organizadoras en Nueva York planearon la marcha en Washington, y cientos de mujeres organizaron marchas similares en sus propias comunidades.

Las organizadoras de la marcha en Washington tuvieron cuidado de escoger dirigentes de comunidades históricamente ignoradas por los grupos feministas bien establecidos. De las cuatro copresidentas nacionales de la marcha de Washington, tres son de color. Sin embargo, la diversidad geográfica es muy pequeña. Casi todas las integrantes del consejo de Women”s March Inc. son de la ciudad de Nueva York.

Después de la marcha, Women”s March Inc. usó su poderosa plataforma para promover causas de justicia social, e instó a las marchistas a sostener conversaciones sobre injusticia racial, protestar contra de deportación de migrantes indocumentados, asistir a manifestaciones en apoyo a Siria y participar en una huelga nacional llamada “Un día sin mujeres”. Las activistas de Women”s March Inc. dijeron que consideran las protestas a favor de la justicia social como clave para formar coaliciones diversas y eficaces.

Sin embargo, muchas de sus manifestaciones no han prosperado en estados republicanos.

“Lo que están haciendo es maravilloso, pero difícil de aplicar aquí”, dijo Kelly Smith, bibliotecaria de Berea, Kentucky, quien organizó camiones que fueran desde Kentucky hasta Washington para la marcha de hace una año. Una huelga general no funcionaría en Kentucky, un estado donde muchas mujeres dependen de salarios por hora y no tienen protección sindical, dijo.

Las mujeres “habrían llegado al día siguiente a su trabajo para descubrir que ya no lo tenían”, señaló. “No puedo aceptar eso”.

Las mujeres de Kentucky tienen sus propias prioridades urgentes, como lograr que el gobernador no recorte las pensiones a maestras de escuelas públicas, mencionó.

En Texas, Melissa Fieron, quien ayudó a organizar una marcha de 100 mil personas en Austin, dijo que su grupo no ha participado en ninguna de las manifestaciones convocadas por Women”s March Inc. En cambio, se ha enfocado en promover a demócratas para cargos locales.

“Las necesidades son diferentes en Texas y Nueva York”, dijo Fiero, quien vive en la comunidad rural de Oatmeal. “El derecho de las mujeres a elegir se viola constantemente en Texas”.

Tanto Kelly como Fiero han elegido afiliarse a March On.

Jaquie Algee es miembro del directorio de Women”s March. A medida que se aproxima el primer aniversario de la Marcha de las Mujeres, se empieza a producir un cisma entre algunos de los grupos desperdigados por los distintos estados (Alyssa Schukar/The New York Times)

El propósito de March On es tomar un enfoque “ascendente” que pueda atraer a las mujeres de áreas rurales, dijo Jaquie Algee, quien ayudó a planear la Marcha de las Mujeres en Chicago y ahora trabaja como presidenta del consejo de March On.

“Queríamos asegurarnos de que las mujeres en los estados republicanos que necesitan de mucho apoyo estén en cargos de liderazgo”, dijo Algee, quien también es organizadora en Kansas, Indiana y Missouri del Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicios. Algee, que es negra, dijo que March On también “lucha constantemente” por la diversidad racial de sus dirigentes. Tres de las 13 integrantes del consejo son mujeres de color.

Bland se opuso a las declaraciones de que Women”s March Inc. ha tenido dificultades en áreas conservadoras. “De hecho, en los estados republicanos es donde más actividad hay”, dijo. “Estamos aquí para facilitar la visión de las verdaderas organizadoras estatales y los grupos comunitarios que están haciendo el trabajo”.

Jo Reger, profesora de sociología en la Universidad Oakland de Michigan, dijo que en el movimiento feminista, al igual que en otros movimientos sociales importantes, siempre ha habido gente que se reúne y luego se separa.

“Creemos que se ve muy caótico y lleno de facciones, pero en realidad se ve como cualquier otro movimiento social”, dijo. “A menudo esas facciones terminan por reunirse otra vez más adelante”.

clarin