Que Cataluña no lo vuelva “a poner a prueba”

''

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, advirtió ayer al futuro Ejecutivo de Cataluña que no vuelva “a poner a prueba” el imperio de la ley y ofreció su voluntad de diálogo para favorecer la recuperación económica y la tranquilidad social en la región.

En su balance del año ante la prensa, Rajoy ofreció un diálogo “constructivo, abierto y realista” siempre que sea “dentro de la ley” para resolver los problemas de los catalanes y conseguir la vuelta a la senda de la recuperación económica. Las prevenciones del líder del Partido Popular están abonadas por los resultados de las elecciones autonómicas del 21 de diciembre, en la que los partidos secesionistas –JxCat, ERC y CUP– sumaron 70 escaños, dos por encima de la mayoría absoluta en el Parlamento regional, lo que les permitiría formar gobierno y elegir al próximo presidente.

La autonomía de Cataluña se encuentra intervenida por Madrid desde el pasado 27 de octubre, en respuesta a la aprobación por la Cámara autonómica de una declaración de independencia juzgada ilegal por el Tribunal Constitucional.

Pese a que en los comicios catalanes el partido más votado fue Ciudadanos, defensor de la Constitución y la unidad de España, los independentistas ya dialogan acerca de cómo controlar las instituciones autonómicas en virtud de su predominio parlamentario, pero aún no hay un candidato claro a la presidencia.

El ex presidente Carles Puigdemont, el independentista que reunió más votos, no aclaró si volverá de Bruselas para una eventual investidura, y su ex vicepresidente, Oriol Junqueras, está detenido con prisión preventiva en España. Ambos están acusados de rebelión y sedición por impulsar el proceso secesionista, de modo que Puigdemont se instaló en la capital belga para eludir la orden de detención de la Justicia española y Junqueras que está en la cárcel por los mismos delitos no sabrá hasta el 4 de enero si el Tribunal Supremo le deja en libertad provisional.

En ese contexto, Rajoy subrayó ayer a la “desestabilizadora” declaración de independencia catalana del 27 de octubre como un hito de un año “extraordinariamente difícil” y consideró a la respuesta de Madrid, que cesó al gabinete regional, disolvió el Parlamento regional y convocó los comicios autonómicos, como una muestra de la “calidad de la democracia” y la independencia de los poderes del Estado.

Con la experiencia fresca de los convulsionados últimos meses, Rajoy anticipó que “no podrá aceptarse de nuevo ningún chantaje, medidas de fuerza ni políticas de hechos consumados” en torno a los planteos soberanistas.

Además, en busca de marcar más límites al futuro gobierno regional, el mandatario español subrayó que al igual que ocurrió tras la declaración unilateral de independencia catalana, “Europa no concederá ningún tipo de reconocimiento o legitimidad” a quien vuelva a intentarlo.

La apertura de un diálogo ofrecida ayer por Rajoy busca impactar también en la profunda división social causada por el intento soberanista y en sus implicancias económicas, con bajones de la actividad empresarial y turística que resonaron también en Madrid, obligando al gobierno español a reducir su previsión de crecimiento para 2018 por los efectos del conflicto.

El Parlamento catalán resultante de las elecciones regionales se constituirá el 17 de enero próximo, y antes de que acabe el mes tendrá que comparecer un candidato a presidente autonómico, anunció Rajoy.

El 17 de enero, el Parlamento autonómico reabrirá sus puertas y elegirá a los siete integrantes de su Mesa, el órgano rector, entre ellos al presidente o presidenta, dijo el mandatario. Según la normativa legal, 10 días más tarde de esa apertura se producirá la comparecencia de un aspirante a presidente del gobierno regional para un debate de investidura.

Por otra parte, Rajoy afirmó que no se plantea convocar elecciones anticipadas en España ni cambios en su gobierno, pese a la hipótesis de que el ministro de Economía, Luis de Guindos, pueda aspirar a la vicepresidencia del Banco Central Europeo.

La posibilidad de los comicios anticipados fue agitada en algunos sectores políticos españoles luego de la victoria independentista en Cataluña, que significó un revés para la estrategia de Madrid de cerrar el capítulo soberanista y en las que además el Partido Popular obtuvo con tres escaños su peor resultado histórico en la región.