Una santafesina fue atacada por ladrones en Ecuador

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Una joven rosarina de 31 años habitante del barrio Saladillo fue asaltada, salvajemente golpeada y acuchillada en Ecuador mientras hacía turismo, y confesó estar viva de milagro.

Andrea Carenzo soportó un horror al caer en manos de dos jóvenes al llegar al mirador del cerro Mandango en la localidad ecuatoriana de Vilcabamba, al sur de ese país, en la provincia de Loja.

Sin mediar palabra, los dos hombres la atacaron por la espalda para robarle. Cuando le arrebataron la cámara fotográfica y trataban de hacerlo con la mochila, le propinaron una violenta golpiza, le dieron unos ocho puntazos e hicieron que se cayera por un barranco.

“Uno de ellos me puso una cuchilla en el cuello y me tapó la nariz y la boca al grito de: «Dame la mochila porque te mato, hija de put#!!!», mientras el segundo me amenazaba con otra cuchilla”, relató Andrea.

Por tratarse de Ecuador, la agresión a la turista rosarina recordó el caso de Montañita, en la zona de la costa, donde dos jóvenes mendocinas resultaron muertas en febrero de 2016. Andrea dijo que tuvo presente el recuerdo de aquel triste suceso en una temporada veraniega.

“Lo que más hice fue pensar en las chicas asesinadas. Es un espanto. Por suerte sobreviví a la caída y a los golpes, otra persona tal vez moría. Mi hermano es artista marcial y me dijo que hay gente que con menos golpes muere”, confesó en comunicación desde Perú, donde se encuentra ahora.

También apuntó otro dato. “Todavía me siento fuertemente indignada de que la empleada de información turística no me haya advertido del peligro, al verme que iba a subir sola, y de que no se cuide a los turistas. A una mujer la quisieron violar entre cinco tipos en el mismo cerro”, dijo la joven.

Andrea partió de viaje hace ya casi nueve meses desde Rosario con el propósito de recorrer el continente americano. Junto a su novio —con quien comparte el trabajo de sacar fotos en fiestas y cumpleaños infantiles— arrancaron la travesía en marzo por Estados Unidos, recorrieron todo México, siguieron por Centroamérica y desde ahí para la zona del Pacífico por Colombia y Ecuador. Y ahora, Perú.

Andrea debió ser internada en un hospital de la zona tras la agresión. “Me libré se ser violada pero las consecuencias físicas fueron severas. Tampoco me fracturé ningún hueso pero el resultado fue un ojo con derrame y una severa inflamación, los dos tobillos esguinzados, una fuerte lesión en la pierna derecha y otra en el brazo derecho, dos cortes y dos puntazos propinados por los cuchillos, en ambos brazos. Y luego el tratamiento: muchos antiinflamatorios, gotas para los ojos y hielo”, repasó.

Cuando se le pidió que recuerde la secuencia de la agresión que sufrió, dijo: “Mientras me forcejeaban por la mochila, que yo tenía atada, no podía respirar y tratando de zafarme, caí al piso y quedé al borde del barranco. En ese momento se me lanzaron nuevamente encima. Yo seguía sin poder respirar ni moverme. Me gritaban, intenté entregarles la mochila, pero estaban tan enceguecidos que no podía hacer nada. Finalmente, me empujaron por el barranco, pegué con la cabeza contra el piso y mi cuello se dobló debajo del peso de mi cuerpo”, relató.

“Tras rodar, me levanté y empecé a correr, desesperada. Me alcanzaron en menos de cinco segundos, me tiraron de nuevo contra el piso y ahí me dieron los ocho puntazos. Gracias a Dios esa cuchilla no tenía filo sino hoy no estaría contando esto. Me dieron varias piñas en la cara y pensé que me violaban”.

“Tiré unos puñetazos pero no sirvió de nada, pude apretarle los testículos a uno y morderle una mano al otro que me tapaba la cara. Empecé a gritarles que tenía la mochila atada y que me suelten para que se las pueda dar, pero a los segundos pudieron arrancar las correas, sacármela y huyeron. Trate de salir del barranco, volví al sendero y a los pocos minutos me encontré con una pareja que llamó a mi novio y a la policía. La policía llegó y me llevaron de urgencia al hospital”.