El turista estadounidense acuchillado en La Boca recibió el alta

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Joe Wolek (54) esperó 40 minutos la ambulancia del SAME aquel 8 de diciembre fatal. Estaba tendido en el suelo, a metros de Caminito, en La Boca. Sangraba por todos lados. Tenía diez puntazos en el pecho, que un ladrón le metió con saña para robarle su cámara de fotos. Cuando entró al Argerich no tenía pulso. Como los hechos más conmovedores siempre suceden de maneras misteriosas, en el mismo momento en el que él entraba en la camilla al hospital también llegaba el hombre que le iba a salvar la vida: el cirujano Yamil Ponce. Cuatro horas de operación y 21 días de recuperación más tarde, ambos de pie frente a los periodistas, Wolek y Ponce celebraron el comienzo de la “segunda vida” del turista estadounidense. “Estoy muy bien. Fueron tres semanas muy duras. Los médicos de aquí son realmente héroes. Salvaron mi vida”, comentó emocionado Joe.

Wolek contó que sintió que su vida se terminaba tirado en una vereda en La Boca mientras esperaba la ambulancia. “Pensé que estaba por morir. La ambulancia no venía. Pero ellos (por los médicos) salvaron mi vida, fueron amorosos y generosos. Fui muy afortunado de llegar aquí donde me atendieron muy rápido”, comentó el fotógrafo, vestido de gris, en inglés, a pesar de que habla algunas palabras en español.

Salió del hospital en silla de ruedas, pero una vez frente a los periodistas, Wolek les pidió a los médicos que lo acompañaban en la improvisada conferencia de prensa, Ponce y Néstor Hernández, director del Hospital Argerich, que quería estar de pie para hablarles. Detrás de las cámaras (“como un paparazzi más”, bromeó Wolek) estaba su esposa Lena, quien llegó a Buenos Aires desde Los Angeles cuando todavía su marido estaba en coma.

Ella y él están muy agradecidos al trato que recibieron en el hospital. Gutiérrez aprovechó para destacar el rol de la salud pública en Argentina:  “Para nosotros es un orgullo que un ciudadano norteamericano pueda ver cómo es el sistema de salud pública y lo pueda transmitir al mundo”. Wolek asintió cuando escuchó al médico y agregó: “No quiero hacer política, pero soy fanático de los hospitales públicos. Amo Argentina, tienen que cuidar el hospital, que es de ustedes”.

El turista y su esposa pasarán unos 15 ó 20 días en un hotel de Buenos Aires. Recién después de ese tiempo podrán volver a su país natal, confirmó el cirujano Ponce. Antes de regresar, Wolek quiere encontrarse con Luis Oscar Chocobar (30), el policía de Avellaneda que cuando salía de su casa, vestido de civil, fue testigo del robo. El agente fue quien avisó al SAME, persiguió a los ladrones, disparó contra uno de ellos y lo hirió gravemente, tras lo cual murió a los pocos días. “Quiero conocerlo, espero tener la oportunidad antes de volver”, comentó Wolek. Según pudo saber este medio, la idea del turista es pactar un encuentro privado, sin cámaras ni prensa.

Ponce explicó la evolución del turista y la dificultades para operarlo, ya que en el quirófano el médico se encontró con que el corazón de Wolek tenía no una sino dos heridas. “Lo importante era pasar la cirugía. No hay precedente, o hay muy pocos, de una intervención con dos orificios juntos en el corazón. Yo entraba por la escalinata del hospital y me encuentro la ambulancia y a un hombre sin pulso. La operación duró tres o cuatro horas. Era vida o muerte”, detalló.

Un viejo chiste de Quino muestra un quirófano, mientras una decena de médicos operan. Al costado, un cartel dice: “Aquí nos matamos trabajando para que la gente después dé gracias a Dios”. Ponce, no obstante, cree que su intervención para salvar la vida de Joe, fue solo una parte. “Siento que Dios nos ayudó, hubo una cuota divina”, comentó.

Joe Wolek, que había llegado a Argentina el 25 de noviembre para celebrar su cumpleaños 54, tiene ansias de volver a su país, donde lo esperan sus amigos, sus hermanos y su hija. Nació en la tierra de Muhammad Ali, Louisville, estado de Kentucky, pero desde hace años vive y trabaja en Los Angeles, donde conoció a Ricardo, un amigo argentino que lo acompañó en estas horas de recuperación en el hospital. “Quiero volver a casa cuando sea el momento. Quiero recuperarme. Extraño a mi hija y a mis vecinos”, admitió. Pero Joe sabe que necesita estar mejor. Su agradecimiento a los médicos es infinito. “Esto me hace sentir mucho más humano. Voy a disfrutar mucho más de mi segunda vida. Amo Argentina y seguramente volveré, ahora tengo muchos amigos”.

Uno de ellos es Yamil Ponce. Tanto, que el médico invitó a pasar Año Nuevo a Joe y a Lena a su casa, en Pilar. “Vamos a brindar y de paso le haré el primer chequeo fuera del hospital”, comentó el médico, con una sonrisa que evidenciaba su satisfacción y alegría de tener a Wolek vivo a su lado.