Caso Natalia Acosta: piden procesar al detenido

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Mientras el Equipo Argentino de Antropología Forense inició ayer trabajos de excavación en la propiedad del único imputado que tiene la desaparición de Natalia Acosta, el fiscal federal de Santa Fe, Walter Rodríguez, solicitó al juez que instruye la causa, Francisco Miño, el procesamiento con prisión preventiva para Osvaldo Cerri detenido desde el 29 de noviembre pasado.

El pedido es en razón de que el fiscal encontró una serie de elementos que vinculan a Cerri con la desaparición de la joven de 29 años que fue vista por última vez 29 de mayo del 2009 en la esquina de 25 de Mayo y Suipacha lugar en donde ejercía la prostitución.

Para el fiscal, Cerri aplicó en Acosta actos persuasivos mediante el abuso de su situación de vulnerabilidad, engaño y coerción física con fines de explotación sexual, luego de hacerse pasar como el “propietario” del exbar Místico ubicado en la peatonal santafesina.

Un “tarjetero” con aires de “mánager”

A lo largo de la investigación, las pistas condujeron a Osvaldo Cerri como quien mantuvo contactos con Acosta los días previos a su desaparición. Es que según reveló la pesquisa, el hoy imputado llevó a la joven al local Místico de la peatonal santafesina y allí le propuso “trabajar”en dicho espacio.

Aquel ofrecimiento fue luego de que el exbar había caído en su clientela ante la aparición de otros bares tipo whiskerías, ubicados en el centro santafesino. Por ejemplo, el exbar El Stud de Lisandro de la Torre y 25 de Mayo. Fue por eso que en su momento los propietarios del local planificaron realizar un “paquete” para abrir Místico los días domingo y así potenciar sus ganancias.

En ese contexto apareció la figura de Cerri, quien obraba como una especie de “relacionista público” del bar ubicado en San Martín al 2700 y que según develó la investigación, le ofreció a Acosta ir a trabajar a Místico, haciéndose pasar como dueño del comercio. Ella le contestó que debía charlarlo con quien en ese entonces era su pareja.

Los puntos de la sospecha

Otro de los fundamentos que expuso el fiscal Rodríguez para solicitar el procesamiento con prisión preventiva para el imputado, se detalla que en su declaración indagatoria Cerri mintió en relación a su domicilio ya que dijo que vivía en una vivienda de 1º de Mayo al 1400.

Sin embargo, cuando los investigadores fueron a constatar la propiedad se dieron cuenta que allí se encontraba un estudio jurídico pero que no residía ningún Osvaldo Gabriel Cerri. Por lo cual las sospechas crecieron aún más.

La misma actitud tuvo Cerri con brindar los datos de su automóvil ya que cuando le solicitaron información no brindó precisiones en torno a la chapa patente del Renault Twingo color bordó en el que solía circular.

Antenas

El pedido de procesamiento también se ampara en el análisis de las comunicaciones registradas por la línea telefónica que usaba Acosta al momento de su desaparición en la madrugada del 29 de mayo del 2009.

De los peritajes llevados a cabo se pudo detectar que la última llamada registrada fue a las 3.08 de la madrugada, donde mantuvo un diálogo con su pareja, durante un minuto y nueve segundos. En dicha comunicación la joven le dijo que se tomaría un colectivo de la línea Continental que pasaba por 25 de Mayo y Suipacha a las 3.30.

Diez minutos después, le envió un mensaje de texto diciéndole que haría una “salida” más y que tomaría un colectivo que pasaba a las 4.30, por esa misma dirección.

En efecto, el peritaje llevado a cabo reveló que tanto los teléfonos de Acosta como el de Cerri se encontraban en la misma zona geográfica. Ese dato sirvió a los investigadores para, en cierta manera, poner en duda la versión que dio Cerri ante las autoridades judiciales ya que el mismo explicó que aquel día se encontraba en la localidad de Angélica (departamento Castellanos).

En tanto, causa sospecha para los investigadores que el mismo Cerri, en pleno apogeo de su rol de “relacionista público” se haya ausentado durante esos días cuando el objetivo era llevar prostitutas de la calle al bar Místico.

A su vez, uno de los testimonios que vinculó al imputado con Acosta fue que habría estado como cliente de la joven dos días antes ya que según relató una compañera de la chica desaparecida, esa noche la vio bajarse de un automóvil de similares características al que usaba Cerri y que luego ella le contó que el sujeto le había ofrecido trabajar en Místico.