“El día después”, el segundo filme de Hong Sang-soo

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El director coreano Hong Sang-soo regresa a las carteleras argentinas con “El día después”, su elogiada comedia dramática que compartió las nominaciones a mejor película en el último Festival de Cannes y que se estrena mañana en Rosario. Allí muestra las tribulaciones de un crítico literario atravesado por sus deseos, sus temores y la disyuntiva de tener que elegir entre su esposa, su amante y la posibilidad de un nuevo amor.

El protagonista de la historia -la segunda de las 21 películas que filmó y que se estrena comercialmente en Argentina- es Bongwan. Bongwan, también dueño de una editorial, engaña a su esposa con su asistente, llamada Changsook. Cuando ambos amantes deciden romper la relación, Bongwan la despide y contrata a Areum como su nueva ayudante.

Mientras tanto, su esposa descubre el secreto y se dirige a la oficina, confundiendo a Areum con Changsook, y la abofetea. La nueva empleada quiere renunciar inmediatamente, y todo se complica aún más cuando la ex amante de Bongwan regresa a la oficina y le dice que quiere trabajar nuevamente con él.

Hong Sang-soo nació en Corea del Sur en 1960. Debutó en 1996 con “El día que el cerdo se cayó en el pozo”. Desde entonces, escribió y dirigió una serie de películas que no pasaron desapercibidas para la crítica y el público. El director es reconocido por su lenguaje cinematográfico único y por sus conceptos estéticos sorprendentes y es considerado uno de los realizadores más destacados del cine de autor de Corea del Sur.

Filmada en blanco y negro, la película aborda las complejidades existenciales que abaten al protagonista y describe la confusión emocional que se produce en cada uno de los encuentros y desencuentros que mantiene con su amante, su esposa y una nueva aspirante a ocupar el cargo vacante en su editorial, una joven que -sin proponérselo- lo seduce con su belleza e inteligencia.

El estilo de Hong Sang-soo se caracteriza por sus cuidadas dosis de humor en medio de los dramas cotidianos en los que se sumergen sus personajes, con frecuencia ligados al ámbito de la intelectualidad, un sector que tampoco sale inmune de su mirada irónica. Así lo hizo en “Yourself and Yours”, película con la que en 2016 compitió por la Concha de Oro en San Sebastián y en esa ocasión contó que podía reírse de la intelectualidad porque es un mundo al que él pertenece.

Por ese estilo de humor, en alguna ocasión se lo comparó con Woody Allen, algo con lo cual él estuvo de acuerdo. “Me encanta que me comparen, signifique eso lo que signifique, porque a mí me va bien que lo sepa la audiencia”, dijo el realizador, habitualmente seleccionado en festivales clase A, como el de Cannes, donde estuvo cinco veces nominado y ganó en 2010 en la sección Un certain regarde con “Hahaha”.

Sobre su modo de filmar, según contó, no empieza sus películas con ninguna intención; ni siquiera pensando si el protagonista va a ser un hombre o una mujer y afirmó que prefiere que luego los hombres y mujeres vean sus películas pueden interpretarlas de diferentes maneras.

En ese sentido añadió que intenta simplificar las cosas a la hora de trabajar. “Hago las cosas como me salen. Es lo que me pide el cuerpo. Junto a un par de actores, les siento en un sitio apropiado, hablan, hablamos, grabo y nos vamos a casa. Al día siguiente vuelvo con ellos, recordamos lo que dijimos el día anterior y seguimos grabando”, indicó.

El trabajo de Hong Sang-soo fue reconocido desde su primera película, en 1996, cuando “El día que el cerdo se cayó en el pozo” ganó el premio Tigre en el Festival de Cine de Roterdam . A partir de 1998, cuando estrenó “La fuerza de la provincia de Kangwon”, fue un invitado casi permanente en el festival de Cannes, además de haber participado con otros filmes en diferentes secciones en los festivales de Nueva York, Berlín, Venecia, Locarno y San Sebastián. Ahora este singular realizador regresa con una película que obtuvo el premio a mejor actriz para Kim Minhee de la International Cinephile Society.