Las deudas de la democracia

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El odio disputándole al amor su poderío. La injusticia haciendo  pata ancha, burlándose de la Justicia.  Argentina desde que regresó (rumbo que nunca debió abandonar) a la democracia; tuvo un camino de ascenso al fortalecimiento de sus instituciones, luego emprendió el triste camino del regreso. Guardo para mí que todo sucedió cuando la corrupción pudo más que cualquier convicción y la política comenzó a confeccionarse a medida de los requerimientos de todo negociado.

Así fue como Argentina en democracia comenzó un camino zigzagueante, sin rumbo explícito porque todo proyecto fue adecuándose al mejor negociado  del momento. Así se construyeron asfaltos  con grosores que quebrarían al poco tiempo. Así se construirían viviendas para los más humildes, verdaderas pocilgas a precio de mansiones. Hasta se llegó a facturar medicamentos oncológicos  que sólo contenían placebo.

La lista es larga y dolorosa. El presidente Macri llegó a la vida institucional de Argentina con la promesa de Cambio. Aseguró, cosa que repitió días atrás, que él fue formado para honrar la palabra. Lamentablemente, hasta ahora no sólo no cumplió parte de lo prometido, sino que hociqueó ante quienes le mostraron tener un poder superior al suyo, o tal vez coincidente con sus convicciones no dichas.

Fue suficiente que los azucareros protestasen con poder de enojo. Fue suficiente que los cooperativistas –tal vez con justa razón- hiciesen lo propio. Fue suficiente que la CGT debilitada, pero CGT al fin,  mostrase su dentadura postiza para que la ley laboral no se tratase.  Argentina y sus gobiernos sólo reaccionan al poder del lobby.

Ni los niños desnutridos ni los jóvenes que suman pobreza tienen poder de lobby, ni siquiera de visibilidad muchas veces. Tampoco lo tienen los jubilados y pensionados. Y el gobierno y cierta oposición olvidaron que el grueso de ellos aportó una vida mes a mes, para soñar con una vejez tranquila. Macri y gobernadores  que sólo piensan en sus  bolsillos “lo hicieron”.

El sueño corto de algunos gobernadores peronistas es zafar pactando sin analizar costos y beneficios sobre el paquete propuesto por el gobierno y aceptado por ellos; pensando en que  con plata mezquina pero plata al fin del gobierno nacional, el 2019 les será menos hostil electoralmente. Nada evaluaron más allá de sus propios y mezquinos intereses a la hora de azuzar a sus legisladores para asaltar la ilusión que incluso muchos jubilados tenían sobre la administración actual. Olvidándose del principio constitucional de la división de poderes.

Ninguno sacrificó nada en este paquete, sólo los jubilados. También en el Presupuesto perdieron  los niños más necesitados al adelgazar ciertas partidas. Triste Argentina zigzagueante, que no logra caminar con normalidad. Esta cronista no ignora que es necesario dar un debate serio con un proyecto serio sobre una realidad absolutamente cruel y dolorosa. Argentina lastima donde se la mire y duele donde se la toque. 

Argentina necesita de consensos reales,  honestos, sinceros. El Presidente anunció un plan de coincidencias básicas con marketing de Pacto de la Moncloa. Una desilusión más. ¿Para qué y para quiénes tanto esfuerzo de los débiles?  Lo cierto es que los niños y jóvenes pobres seguirán tanto o más pobres de lo que hoy son. El grueso de los jubilados verá  cómo por televisión le cuentan las bondades de la ley por la que ahora cobrarán sus haberes y se preguntarán dónde está la magia dado que en marzo esta la misma se les quedará con el 13% que les pertenecía.  Para fundamentarlo. En el 2016 la inflación fue del 41%, el ajuste fue del 31% es decir perdieron un 10%. En el 2017 la inflación fue del 24%, el ajuste fue del 28%  es decir recuperan el 4%.  Quedaba un valor negativo del 6%. En marzo hubiese correspondido con la ley anterior un incremento aproximado al 12%, con la ley recientemente promulgada el ajuste será del 5.7%, es decir nunca más recuperarán el 13% que les corresponde.

También es cierto que los políticos oportunistas que parecían defenderlos, diluirán sus fervores junto a las siestas de enero. 

Argentina está tan empobrecida como sus futuras generaciones y como sus mayores que aportaron para otra realidad. Argentina está llena de rencores menores que se agrandan ante las mezquindades de los otros rencores. Argentina está doliente y sufriente porque todos manosean su nombre en vano. Argentina quedó congelada hace años en cuanto a sus necesidades. Nadie la piensa. Nadie la sueña. Nadie parece entenderla. Nadie parece quererla. Argentina sufre.