El beach handball nos llenó de alegrías

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El 2017 fue un año que bañó de gloria a la modalidad playa del deporte. Tras largas concentraciones y mucho entrenamiento llegó, para las selecciones juveniles, la posibilidad de participar del Mundial en las playas paradisíacas de la República de Mauricio, que será recordado por todo el handball nacional por ser el primero que dejó medallas en la historia del deporte. 

Aunque en la previa algunos jugadores se animaban a pronosticar su ilusión de subirse al podio, en la cabeza de los entrenadores estaba la idea de jugarle de igual a igual a potencias europeas y lograr llegar a cuartos.

En la definición del tercer puesto masculino, Argentina derrotó a Rusia en un partido que siempre lo tuvo en desventaja hasta la definición en shoot out. En un desarrollo muy similar al cruce de cuartos de final ante Tailandia, la Selección perdió el primer set, ganó el segundo en el último segundo y se terminó imponiendo en los penales. Por su parte, la Selección Femenina -que tuvo la baja de Fiorella Corimberto por una lesión en su mano derecha- también tuvo que aguardar hasta los shoot out para colgarse la medalla de bronce. En un desarrollo distinto al de los varones, las chicas de Leticia Brunati se adjudicaron el primer set, no pudieron en el segundo y lo definieron en los penales.

Además Julián Santos y Gisella Bonomi fueron elegidos como mejores pivots del torneo e integraron el equipo ideal del Mundial.

Pero los festejos no terminaron con los bronces, apenas dos semanas después la selección mayor femenina obtuvo la medalla de plata en los World Games, evento que reúne a deportes que no son olímpicos y también se disputa cada cuatro años.
La derrota por 2-0 ante Brasil, el mejor equipo del mundo y bicampeón de este certamen, en la final no logró opacar el gran torneo de las chicas y su clasificación a una final de un torneo oficial por primera vez.