Se cumple un año del violento cuádruple crimen en Santa Fe

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Mientras el sol y los preparativos están a la vista para esta Noche Buena, hace un año el panorama era distinto en la capital provincial. Llovía, había un poco de bruma y en dos domicilios se sentía el calor de la fiebre homicida pocas veces vista en la ciudad. Marco Feruglio mató a su exsuegro, suexcuñada, su exsuegra y el concubino de ella.

El suceso se dio, según develó la investigación encabezada por los fiscales Jorge Nessier y Cristina Ferraro, entre las 12 de la noche del viernes 23 del 2016 y la madrugada del día siguiente en dos propiedades: una de Sauce Viejo y un departamento de 25 de Mayo al 1600, del barrio Sur.

Primeramente, el raid comenzó en la vivienda en Sauce Viejo donde residía Claudia Oliva (44), exsuegra de Feruglio, y Nicolás Estrubia (32). Allí, el femicida ingresó, creen los investigadores, entre las 1 y 3 de la madrugada, para comenzar con su faena criminal y luego, con total saña, fotografió los cadáveres con su teléfono celular.

De hecho ese registro fotográfico hallado en su teléfono celular fue lo que permitió a los investigadores poseer un elemento que evidenció que el muchacho estuvo en esa propiedad de Sauce Viejo y que fue él quien tuvo participación en el crimen.

La saga homicida continuó unas horas después, cuando Feruglio se dirigió hasta la vivienda de Gustavo Dusso, su exsuegro. A las 5.28, ingresó en el edificio de 25 de Mayo al 1600 y se dirigió hasta el piso octavo. Tocó la puerta y fue el mismo Dusso –quien preparaba sus pertenencias para ir a trabajar– el que le abrió la puerta. A partir de allí, el terror se hizo sentir.

Con un cuchillo, tipo de combate –con una hoja de 18 centímetros aproximadamente– atacó a su exsuegro, con el cual había tenido una discusión previa luego de que su hija había sido golpeada por el mismo Feruglio un día antes. Seguidamente, mató a puñaladas a Camila Dusso, mientras que Romina –su expareja– fue atacada al igual que la pareja de Dusso, María Noelia Huss.

Culminado su ataque, Feruglio fue hasta el piso de arriba, donde caminó desencajado. Inclusive, habló con una vecina y le dijo que había habido un problema en el piso octavo, pero que se quede tranquila, que ya iba a llegar la policía.

Minutos después, a las 6.14, Feruglio intentó irse del edificio pero apenas puso un pie afuera, fue interceptado por agentes policiales que acudieron al lugar alertados por los gritos desgarradores que se escuchaban desde el octavo piso.

Feruglio fue detenido. Allí fue trasladado a la Comisaría Primera, donde permaneció alojado hasta la audiencia imputativa, la cual se desarrolló en horas del mediodía en un caluroso 25 de diciembre en los tribunales de Santa Fe.
En aquel entonces, fue imputado por Nessier y Ferraro por los crímenes ocurridos en el octavo piso de 25 de Mayo al 1600. Es que para ese entonces, la pesquisa no contaba con ningún elemento que posibilitara determinar la presencia del femicida en Sauce Viejo.
Por esa razón la Fiscalía pidió una prórroga en la detención de Feruglio, por lo que la audiencia de prisión preventiva debió realizarse el miercoles 28 de diciembre.
Los interrogantes de ese momento se basaron en cómo había hecho el imputado para ir hasta Sauce Viejo, matar a Oliva, Estrubia y luego llegar hacia el edificio donde se encontraban los Dusso.
Con el correr de las horas, los investigadores de la Sección Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) pudieron encontrar un elemento clave en el caso: la camioneta que era propiedad de Estrubia, una Ford Ranger, que no estaba en su domicilio de Sauce Viejo.
Ese hallazgo permitió plantear la hipótesis de que Feruglio había ido hasta la propiedad de su exsuegra, los atacó hasta matarlos y luego se retiró de la misma manejando la camioneta de Estrubia. Posteriormente la dejó estacionada en la esquina de Pasaje Magallanes y San José, del barrio Roma.
La conjetura de que Feruglio se llevó la camioneta de Estrubia nunca quedó del todo comprobada. De hecho, cuando los pesquisas inspeccionaron la Ranger no encontraron elementos que permitieran acreditar que el femicida condujo la misma. Tampoco pudo ser visto en las cámaras de vigilancia colocadas en la ruta 11 y que fueron peritadas por la Justicia durante meses.
Las fotos, el detalle de la preventiva
La expectativa creció durante los días previos a la audiencia de prisión preventiva. Las horas corrían y los investigadores todavía no contaban con elementos que permitieran establecer si Feruglio había estado en Sauce Viejo.
La clave estuvo en su celular, el cual tras un dato aportado por el efectivo policial que custodiaba a Feruglio –según revelaron las fuentes–, contó que el muchacho de 25 años había sacado foto de los cadáveres con su celular. Ese elemento permitió a los fiscales Nessier y Ferraro establecer que el homicida había estado en la vivienda de Roca y Urquiza de la localidad costera.
En horas de la mañana del 28 de diciembre, Feruglio fue imputado nuevamente por los hechos de Sauce Viejo y en medio de una audiencia a sala llena, su propia defensa, que en ese momento se encontraba a cargo de Andrea Alberto y Rodolfo Mingarini, pidió que sea encarcelado al no encontrar una situación alternativa. “No nos encontramos en condiciones de ofrecer alternativas a la prisión preventiva”, dijo Alberto ante el juez de ese momento, Jorge Pegassano.
Ordenada la prisión preventiva, el repudio se hizo sentir en la Sala de audiencias Nº 1 del subsuelo de tribunales, en la cual no ingresaba ni un alfiler aquella expectante mañana. Familiares de la pareja de Gustavo Dusso lo repudiaron por lo que los gritos y llantos resonaron por los pasillos tribunalicios.
La causa se cerró en seis meses
A partir de la prisión preventiva los pasos judiciales continuaron en sumar nuevos elementos hasta que a mediados de este año comenzó a barajarse la posibilidad de acordar un juicio abreviado por la pena máxima: la de prisión perpetua. Y así fue.
A fines de julio, los rumores eran de que los fiscales Nessier y Ferraro acordarían con la nueva de defensa del imputado, a cargo de Rodolfo De Aguirre y Juan José Patiño, un juicio exprés, algo que en la historia penal santafesina sentaría un precedente.
El 9 de agosto, a las 17.45, la sala 1 de tribunales se llenó. El público que estuvo presente estaba compuesto en su mayoría por familiares de las víctimas. Feruglio ingresó a la sala y se sentó al lado de sus defensores. Minutos después, los fiscales Nessier y Ferraro, leyeron las pautas del abreviado. El silencio, el clima de tensión y la tristeza estaban más que latentes en ese momento.
Posteriormente, el tribunal encargado de homologar el acuerdo, compuesto por Sergio Carraro (presidente), Sandra Valenti y Octavio Silva, escucharon la palabra de Feruglio, quien con total tranquilidad contó su versión de los hechos. Esa situación fue como tirar un fósforo a un tanque de kerosene.
“Fue una decisión personal. Me mostraron las opciones y yo elegí esta”, dijo en torno a por qué elegía firmar un abreviado a prisión perpetua sin ir a juicio oral.
A los pocos minutos de finalizar la audiencia, las sillas y los gritos se volvieron a sentir en el subsuelo. Familiares, amigos y allegados de las víctimas intentaron linchar al femicida, quien nuevamente debió ser sacado por la puerta detrás de la Sala I. El clima de angustia se hizo sentir en su máximo nivel.
Cinco días después, el juez Carraro, puso fin a esos tensos momentos y determinó condenar a prisión perpetua a Feruglio por los cuatro crímenes ya que según consideró el magistrado, fueron con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la cual había mantenido una relación de pareja.