“Hay que resaltar lo que nos une aunque pensemos distinto”

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El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Eliseo Martín en la previa de la Nochebuena, habló de cómo con el correr del tiempo se perdió el verdadero significado de la Navidad y de la necesidad que hay de volver a celebrar esta fecha reconociendo el nacimiento del niño Dios, más que la llegada de Papá Noel. “Hay que resaltar las cosas que nos unen, buscar lo positivo”, auguró para la cena familiar y pidió “respetarnos mutuamente aunque pensemos distinto”.

“La Navidad es la fiesta que despierta en nosotros los deseos más buenos. Si dejamos entrar a Jesús, se despiertan las actitudes más buenas”, señaló Martín en diálogo con el periodista Daniel De Paola (Todavía No Es Tarde).

Además aseguró que lo que falta por estos tiempos es reconocer que en esta fecha tan especial hay que tratar de dejar de lado “el comercio” para darle lugar al nacimiento de Jesús.

“Nos han copado la Navidad. Jesús no es un invento, es alguien que nació y que para nosotros es el hijo de Dios hecho hombre”, sostuvo el Arzobispo.

“El regalo realmente es el niño Dios, es el contenido de la fiesta. Si se pierde eso, pierde su valor”, expresó.

Para que estas festividades no sean sólo algo comercial, pidió ayuda a los medios de comunicación para recuperar ese espíritu navideño.

“Los medios de comunicación podrían ayudar, pero las campañas publicitarias comerciales son todas con el Papá Noel. Hay que difundir los pesebres”, solicitó.

“Que nazca el Salvador quiere decir todo. Fue tan importante este acontecimiento que partió la historia en dos. Porque la historia se divide en antes de Cristo y después de Cristo. Nosotros vivimos de una herencia cristiana. Son 2017 años de la era cristiana, del nacimiento de este niño”, explicó.

Asimismo Martín pidió: “Hay que resaltar las cosas que nos unen, buscar lo positivo. Hacer esa expresión de los deseos y no engancharse en otras discusiones. Respetarnos mutuamente aunque pensemos distinto. No fanatizarnos con la política, porque no es Dios y tampoco los gobernantes son dioses. El fanatismo de la política es una forma de idolatría porque es creer que endiosamos la política. El cristianismo ha desmitificado la política. Sólo Dios es Dios y es él quien nos salva. El deseo de ser feliz me lo resuelve Dios. La política nos va a terminar decepcionando si ponemos toda la esperanza en ella”.

Por último dejó un mensaje para Nochebuena: “Que esta noche al brindar o reunirse en familia, den un lugarcito a Jesús, haciendo la señal de la cruz, mirando el pesebre, dándole un beso al niño Dios, para que sea él el que los una, nos llene de alegría y paz. Recordando a los que ya no están, pidiendo por los que están lejos y así poder vivir una Navidad llena de fe, esperanza y el amor de Dios”.