Integrantes del Centro Ciudadano Vera celebraron Navidad

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Desde un árbol construido a través del reciclaje de botellas de plástico, pasando por la confección de panes dulce, hasta la recolección y entrega de más de 250 juguetes en los barrios de Vera junto a Papá Noel, la Navidad se volvió a vestir de solidaridad para quienes conforman el CCV.

“En los últimos años hemos optado por desarrollar nuevas iniciativas durante diciembre, que involucren a la sociedad y pongan de manifiesto otra manera de vivir las fiestas, aquella donde el consumismo es reemplazado por la empatía hacia nuestros conciudadanos, donde todos juntos podemos crear y regalar algo fruto de nuestro trabajo, donde primero pienso en el otro y luego de qué manera contribuir a su vida”, explicó uno de los miembros del CCV.

En primer lugar, a lo largo de las semanas se acumularon botellas de plástico, que fueron cortadas, pintadas, adornadas y transformadas en un árbol navideño que hoy se luce en el hospital de Vera, un lugar transitado cotidianamente por cientos de personas.

Mientras un grupo trabajaba con las botellas, otro se dedicó a reunir juguetes para niños y un tercero puso manos a la obra en el horneado de panes dulce. No importaba el calor agobiante de este mes ni las horas que demanda la organización de varios proyectos al mismo tiempo; el norte estaba trazado y lo fundamental era poder cumplir con la meta soñada: estar presente con los pequeños de los barrios, con aquellos que están internados, con los adultos que desempeñan tareas de servicio, con las familias verenses…

Y así, finalmente, el día llegó, y el viernes 22 de diciembre inició el recorrido: Papá Noel y los integrantes del CCV desembarcaron en el hospital, se dirigieron a pediatría, el geriátrico, la guardia, el 107, obsequiando regalos pero lo más importante fueron las sonrisas, carcajadas y abrazos que generaron en los presentes.

Seguidamente, marcharon a la cortada Eva Perón, donde más de 60 niños salieron corriendo de sus casas al sonido de la música y divisar a Papá Noel; como sucedió con cerca de 80 infantes en el pasaje Islas Malvinas. Los rostros de felicidad y alegría, las corridas entre las diferentes casas para alertar a los padres de la llegada del grupo, los pedidos de quedarse en el lugar y seguir disfrutando juntos, la palabra “gracias” replicada hasta el cansancio en diferentes voces, construyeron el clima ideal que se buscaba.

El trayecto continuó por calle Corrientes y Allende Lezama hasta la Ruta 3, para después llegar a la Unidad Regional XIX donde se regalaron panes dulce a los policías, quienes cumplen con sus tareas de prevención y cuidado de la localidad.

La jornada terminó entrada la noche del viernes, con la satisfacción del deber cumplido y ese calorcito en el pecho que produce el dar sin esperar nada a cambio.