Ventas navideñas: “La estamos remando”, dicen los comerciantes

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Las ventas de Navidad, habitualmente el mejor momento del año para el comercio previo al parate que arranca pos Reyes, vienen más tranquilas de lo que se esperaba. Aun así, tanto el titular de la Asociación Empresaria, Ricardo Diab, como el dueño de Sport 78 y referente de Amigos de la Peatonal Córdoba, Nelson Graells, confían en que el saldo final arroje un resultado “levemente mejor” que el de las fiestas pasadas (en uno de los peores años para el consumo) y quede unos dos o tres puntos por encima. En los locales pequeños la expectativa es de corto aliento: que entre hoy y el domingo aparezcan clientes dispuestos a arrasar con sus stocks, habida cuenta de que al menos hasta ayer la cosa venía “tranquila”, salvando excepciones. Los comerciantes sintetizan la situación con un par de frases: “La estamos remando” y “la vamos peleando”.

Para Diab, “el poder adquisitivo, la necesidad y la expectativa” son tres variables que definen el comportamiento del consumo y, por ende, del comercio. En ese marco, salarios deprimidos, tarifas muy elevadas con inminentes nuevas subas y temor a perder el empleo no pintan como las mejores condiciones.

Aun así, desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) creen que el año cerrará con un retroceso en las ventas inferior al del año pasado, cuando cerró en 7 puntos negativos respecto del 2015. Esta vez, estimó Diab, el número se redujo, pero hasta ahora sin poder empardar los guarismos de ese año.

En cuanto a las ventas propiamente navideñas, el directivo aclaró que siempre hay que diferenciar los rubros, porque mientras algunos vienen teniendo buen desempeño, otros están para atrás.

“Creemos que se va a ver una leve mejora en comparación con la Navidad pasada”, sintetizó, básicamente traccionada por la demanda de productos de “consumo masivo”, como comida y bebidas de segunda y tercera marcas; un repunte en el alicaído rubro de indumentaria, regalería y juguetes.

Justamente, uno de los dueños de la cadena de jugueterías Gulliver, Federico Benzi, dijo ayer que las ventas venían “bien” y calculó que, en pesos, este año quedarán “de un 15 a un 20 por ciento arriba del pasado”, aunque el volumen de artículos se mantendrá “más o menos igual”.

Las promociones con tarjetas bancarias funcionan como “la” clave para activar las ventas, afirmó Benzi, y la misma opinión expresaron en Laundry, donde pese a eso dijeron que ayer todo estaba “más tranquilo” de lo esperado.

“Confiamos en que mañana (por hoy) empiece por fin el boom de los regalos”, sostuvo Débora, convencida de que “lo que la gente busca son promos y ahorra como sea”.

En Todo Moda (accesorios), Top 3 (marroquinería) y Totito”s (indumentaria infantil) coincidieron sin titubeos en que la actividad comercial prenavideña hasta ayer venía “floja”, producto de “la malaria”, pero también influida por el clima que en las dos últimas semanas instaló el debate legislativo sobre la sancionada ley de reforma previsional. Paro incluido.

“Desde hace dos años la venta viene bajando un montón: acá para esta época había colas de gente y ahora no entran más de tres personas a la vez”, graficó Florencia, de Totito”s.

La librería Homo Sapiens trazó un panorama levemente más optimista. “Esta última semana pudimos equiparar al año pasado, porque en realidad el mes había arrancado flojo”, aseguró Pablo Pérez, para sostener que “el objetivo comercial apunta no a superar, sino a igualar” la performance de ventas del 2016. Una meta modesta. “La estamos peleando”, graficó.

De todos los negocios céntricos que recorrió La Capital, sólo Juleriaque dijo haber superado el nivel de ventas de 2016 y tener “muy buen movimiento”.

El dueño de Sport 78, una de las cadenas comerciales de mayor facturación en Rosario, sostuvo que los primeros diez días de diciembre “fueron para atrás”, pero desde el jueves pasado la demanda se empezó a sentir. “Por experiencia y proyección, estimo que vamos a quedar unos tres puntos arriba del año pasado”, afirmó Graells.

Esa diferencia resultará vital para bancar el resto del verano y afrontar los temidos aumentos de tarifas, sin tregua.