C5N y Radio 10 a concurso preventivo

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La noticia sacudió al ambiente político, pero también al sector de los medios de comunicación: el juez Julián Ercolini aceleró su decisión de poner tras las rejas a Cristóbal López y a Fabián De Sousa.

Esto ocurre en el marco de la causa en la que se los investiga por haber evadido $8.000 millones del impuesto a la transferencia de combustibles a través de la petrolera Oil, que fuera controlada por el ex Grupo Indalo.

El magistrado los procesó con prisión preventiva por considerarlos partícipes necesarios del delito de administración fraudulenta agravada, y les trabó un embargo por $17.042 millones a cada uno.

En el fallo, Ercolini hizo referencia a los intentos de ambos de vender el Grupo Indalo a pesar de que sobre sus activos pesa una inhibición general de bienes.

En lo que respecta a los medios de comunicación, todavía se aguarda la decisión de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial sobre el pedido de apertura concursal para las empresas periodísticas de Indalo: C5N, Radio 10, POP Radio, Mega, Ideas del Sur, Ámbito Financiero y otras.

Quienes en la actualidad operan como propietarios de este conglomerado aún no lograron ser considerados por la Justicia como sus reales dueños. Tampoco por la AFIP y menos aún por el Gobierno.

Incluso más: la orden de Ercolini de enviar a prisión a López y a De Sousa le puso un manto de incertidumbre a la venta del grupo a Ignacio Rosner y al resto de los integrantes del fondo OP Investment.

Crisis aguda

Los casos de estas importantes firmas periodísticas se enmarcan en la aguda crisis que atraviesan los medios de comunicación en la Argentina.

Al punto que algunas estructuras grandes ya han abierto planes de retiro voluntario. En tanto que otras más chicas se debaten entre despedir personal, migrar de formato o avanzar en ambas cosas a la vez, ante la amenaza latente de tener que cerrar sus puertas.

La actual situación, aseguraron a iProfesional distintos expertos, es comparable al descalabro que dejó el 2001, ya que centenares de personas perdieron sus empleos. Pero, esta vez, producto de la profunda reconversión que atraviesa esta actividad.

El problema es de tal magnitud que desde el comienzo de 2016 a la fecha ya se han “evaporado” más de 2.500 puestos de trabajo.

En paralelo a los cientos de despidos, abundan los empleados suspendidos, reubicados y o que deben resignarse a recibir sus salarios en cuotas.

La crisis de los medios no hace distinciones entre posturas ideológicas, tamaños o formatos.

Afecta tanto a firmas que dejaron de recibir una buena dosis de pauta oficial, sobre todo en tiempos del kirchnerismo, como a aquellos emprendimientos regionales atados a soportes tecnológicos como los canales de Televisión Digital Abierta (TDA).

En cada uno de los casos, la evolución ha sido la misma: comenzó con reducciones de personal por “goteo” hasta concluir con el cierre del medio.

Precisamente esto fue lo que pasó con la agencia Diarios y Noticias (DyN), que en noviembre pasado cerró la persiana luego de 35 años ininterrumpidos de labor. Algo más de 100 personas quedaron en la calle.

En paralelo, el diario La Razón dejará de salir el próximo jueves 28 por decisión de su dueño actual, el Grupo Clarín. Sus empleados quedarán a la espera de poder ser reubicados en otras unidades de negocio.

Esta promesa lejos está de brindarles plena tranquilidad. En su momento, el Grupo también dio a entender que los trabajadores de DyN iban a ser reasignados en sus funciones. Sin embargo, hasta el momento, integran la nómina de desocupados.

Pero hay más. Antes de que finalice diciembre dejará de imprimirse la versión papel del cordobés Día a Día, controlado por La Voz, también propiedad de Grupo Clarín y considerado el segundo diario de mayor tirada en esa provincia.

Tal como aseguraron a iProfesional fuentes cercanas al medio, el destino de su plantel de periodistas estará en el sitio web de noticias Vía País.

El fin del formato papel también alcanzaría al diario platense El Día en el transcurso de la primera mitad de 2018.

Página 12 también atraviesa un momento difícil, al igual que Ámbito Financiero, con sucesivas complicaciones en el pago de salarios. Respecto del último, no se sabe con certeza en manos de quién quedará el matutino.

Tiempo Argentino, que tuvo su momento de gloria en épocas K, es otro de los que tuvo que redefinirse.

En la lista de firmas en crisis también se ve a decenas de medios gráficos provinciales a lo largo y ancho del país, al igual que radios y canales de cable.

Nuevos hábitos

Con este panorama, acaso deban buscarse otras explicaciones más allá de los cambios en la pauta oficial que trajo el gobierno de Macri. Porque la crisis de los medios no sólo se da en la Argentina: con matices, tiene lugar en todo el mundo.

Los formatos digitales gratuitos arrasaron con las versiones pagas impresas, del mismo modo al que la TV abierta perdió posiciones frente al cable y éste, a su vez, ante irrupciones como Netflix y sus series.

La caída en desgracia del papel ya barrió con publicaciones como la Revista 23 o el mítico Buenos Aires Herald, emblema de las noticias que sucumbió luego de 140 años de actividad.

Al ocaso de los medios impresos se le suman las complicaciones en radios y canales tradicionales, como Crónica TV, que debió ser relanzado en su versión HD.

Emisoras como radio Splendid y radio Rock & Pop lejos están de tener el protagonismo de otros tiempos.

Otros de los medios caídos en desgracia es nada menos que Radio Rivadavia, declarada en quiebra en octubre por una deuda declarada de $1,7 millón con Sadaic.

Esta emisora ocupó durante décadas un lugar en el podio en cuanto a audiencia, con profesionales de la talla de Héctor Larrea, Antonio Carrizo y Cacho Fontana. Pero la crisis no entiende de figuras ni reconoce trayectorias.

Los recortes de personal son moneda corriente no sólo en los medios del ex Grupo Indalo, como Diario Registrado, CN23 y Ámbito Financiero.

También afectan a trabajadores de Radio Del Plata, Página 12 e incluso se observa en los medios estatales, como la TV Pública o la agencia Télam.

Las dos editoriales fuertes del país -Perfil y Atlántida- también han tenido que replantear su estrategia de costos y de negocios, ante los cambios de hábito de la audiencia.

Factores combinados

Varios son los factores que explican la profunda crisis que invade al sector.

Quizás el concepto que mejor resume lo que acontece es el de estructuras grandes frente a la demanda híper dinámica que ostentan las nuevas audiencias. El cambio en las preferencias no puede ser replicado a igual velocidad.

A esto se suma otro factor: los “nuevos” usuarios no se muestran muy predispuestos a pagar por los contenidos, teniendo a Google que les ofrece un amplio abanico de servicios de manera gratuita, incluidas noticias.

Así, lectores, internautas y televidentes, tienden a informarse cada vez con mayor énfasis a través de redes sociales.

Martín Becerra, reconocido especialista en medios e investigador del Conicet, hace referencia a dos factores que se combinan para agravar la crisis:

– La migración del público hacia fuentes noticiosas que difieren de las consagradas en las últimas décadas.

– Las complicaciones propias del mercado argentino, caracterizado por la falta de políticas oficiales que otorguen algo de oxígeno a los medios en medio de esta profunda transformación.

“Hasta el inicio de 2017, se decía que varios de los medios con problemas eran de perfil kirchnerista, ya que venían recibiendo importantes sumas de dinero por pauta oficial”, señala.

Si bien considera que esto fue así, asegura que los cierres que se vienen dando este año se vinculan a otros que no estuvieron alineados con Cristina Kirchner.

“En situaciones así de complicadas, deberían desarrollarse políticas estatales para disminuir el impacto de la crisis. Es claro que la intención del Gobierno actual es otorgar beneficios a los medios más grandes, en detrimento de los chicos”, apunta Becerra.

A la reducción de la pauta publicitaria se le suma otro tema bastante más complejo: la migración del público a otras opciones informativas.

“La torta publicitaria de la televisión se ha venido achicando en la última década. El encendido baja como por un tobogán y el rating cae. Esto desalienta la publicidad privada y parte del presupuesto migra a Internet”, afirma otra fuente del sector.

Becerra, en tanto, añade que comprender la crisis de las empresas periodísticas también implica asumir que los medios hicieron caso omiso a las demandas y cambios de preferencias de los lectores y televidentes en general.

“No han reaccionado en tiempo y forma a las modificaciones en los usos y costumbres. Además, descuidaron aspectos que hacen al diferencial de cada una de estas propuestas periodísticas”, indica el experto.

Medio complicado

DyN, La Razón, Día a Día, Buenos Aires Herald son algunos de los tantos ejemplos que ilustran el difícil panorama de los medios en la Argentina.

Claro que hay más: en agosto, las emisoras Splendid y Rock & Pop redujeron buena parte de su personal, al tiempo que Del Plata y 360 TV atraviesan un proceso de presunto vaciamiento.

En Página 12, controlada por Víctor Santamaría, líder del sindicato de los encargados de edificios SUTERH, hay reclamos por el pago de algunos sueldos en cuotas.

Diario Crónica y BAE Negocios, controlados por Grupo Olmos (vinculado a la Unión Obrera Metalúrgica), también han experimentado recortes este año. En junio, Olmos cerró la revista 23.

En abril, Editorial Atlántida-Televisa, dueña de las revistas Para Ti, Billiken, Vanidades y Gente, entre tantas otras publicaciones, también redujo personal. Ante la amenaza de paro, se comprometió a mantener los otros puestos laborales.

Entre los últimos medios que interrumpieron sus operaciones figuran El Diario de Paraná (uno de los propietarios es Luis Etchevehere, actual ministro de Agroindustria), que afectó a un centenar de personas.

También la señal QM, controlada por Grupo Cielo de la ciudad de La Plata, que desvinculó a más de 60 personas sin previo aviso.

Párrafo aparte para los medios públicos, cuyos trabajadores se mantienen en estado de movilización desde hace algunas semanas ante la posibilidad de que el Gobierno reduzca personal.

Agustín Lecchi, delegado sindical en la TV Pública, afirma a iProfesional: “En tanto exista un intento de avanzar sobre los puestos de trabajo, la decisión es la de mantenernos en estado de movilización permanente”.

“Están planteando jubilar a trabajadores antes de tiempo, como también retiros voluntarios que, en realidad, son inducidos. Las asambleas se desarrollan en la TV Pública, Télam y Radio Nacional”, señala.

Tomás Eliaschev, secretario de Derechos Humanos del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SIPREBA), afirmó ante iProfesional que los trabajadores de prensa despedidos en los últimos dos años sobrepasan los 2.500, al tiempo que una veintena medios ya cerraron sus puertas.

IPROFESIONAL