Leopoldo Luque habló de los 9 y la selección

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La palabra delantero es sinónimo de Leopoldo Jacinto Luque. Campeón del mundo con la selección argentina en 1978, integra el top 10 de goleadores históricos, con 22 gritos en 45 partidos, cuatro de ellos en el Mundial. Cinco veces campeón con River, el santafecino, de 68 años, que vive en Mendoza hace más de 25, todavía conserva el bigote característico de aquel atacante pelilargo que se volvió ídolo nacional. Y, claro está, sigue ligado al fútbol: tiene un predio con tres canchas y desde el año pasado, tras una propuesta del presidente Rodolfo D”Onofrio, trabaja como captador oficial de talentos del club de Núñez en Cuyo.

De cara al Mundial de Rusia 2018, Luque sigue de cerca los pasos del seleccionado. Y en una charla con la nacion, analiza el presente de los delanteros del equipo, critica al desorden dirigencial y exige la participación de César Luis Menotti en el proyecto.

-¿Cómo ve a la selección?

-A Sampaoli lo conozco poco. Pero es ordenado, trabajador y tiene carácter. Se hace entender, y eso ya es un avance. Yo no sé a quién se le ocurrió contratar a Bauza, y no tengo nada en contra de él. Pero en la AFA debería haber una Subcomisión de Fútbol con tipos experimentados, que hagan seguimientos. No podés contratar a un DT que no sea del perfil del fútbol argentino. Yo no tengo nada con Bauza, pero no recuerdo que sus equipos se destacaran por jugar bien. Tal vez, puede ser un técnico para otro fútbol.

-¿Por qué cree que se llegó a un punto límite en las Eliminatorias?

-Por el desorden y los malos manejos de los dirigentes, y porque no hay un solo proyecto. Falta gente capacitada y con experiencia. Menotti debería ser manager, pero no está porque es un rompebolas y jode, y eso no suele gustar. Él no se va a dejar manejar ni influenciar por Tapia, va a querer hacer su propia gestión.

-¿Y en Sampaoli ve algo diferente?

-Tiene otras ideas. Y las ideas son los que juegan bien: Messi, Dybala, Agüero, Di María. Los que saben, a la larga van a jugar bien. A mí me enseñaron que de tres cuartos para arriba tenés que aplicar todo lo que sepas e inventar lo que no sepas. Es la única manera de desequilibrar. Por eso no podés poner a dos picapiedras en el medio o a Alario para correr a los volantes. Algunos son delanteros, no tienen otra función. Para lograrlo, tenés que estar cuatro meses laburando como hicimos nosotros antes del Mundial 78.

-¿Hay mucha diferencia con lo que ocurría en sus tiempos de jugador?

-Los meses previos al 78, el trabajo fue perfecto. Salíamos quizá un sábado a la tarde y volvíamos el lunes. Es más, de River éramos cinco y no jugamos el Metropolitano para entrenarnos con la selección. Eso pasó porque Menotti presentó un proyecto, hasta eligió 60 jugadores y no podía meter a todos en la lista. Y había prioridades. Por ejemplo, vendieron a Kempes en el 76 con la condición de que si era convocado, tenía que estar tal día con el plantel.

-¿Es posible que ocurra algo así ahora?

-Yo entiendo que no pueden venir cuatro meses antes, pero sí creo que deberían poner una cláusula para estar varios días antes para las Eliminatorias. ¡Qué les jode a los equipos grandes mandarlos una semana antes! Vienen muy sobre la fecha. Hay jugadores que se conocen días antes de los partidos. Las Eliminatorias son cosa seria. Casi quedamos afuera.

-¿Ve mucha desorganización?

-Sí. Antes de jugar la Copa América 2016, vinieron a San Juan, y jugaron con Honduras, no con Holanda o Alemania para exigirse. La preparación fue con un equipo de bajo calibre y Messi vino, jugó y se volvió porque tenía que declarar en España. Pero después lo criticamos. Hizo todo porque la gente lo esperaba y además a la AFA le pagan más plata y a los jugadores le dan un mejor premio. Y te digo más: hasta volaron en un avión que después se cayó. Imaginate Messi volando ahí.

-¿Qué opina de Messi?

-Es un fenómeno, ha batido un montón de récords y va a pasar mucho tiempo para que vuelva a salir alguien así.

-¿Está bien o mal compararlo con Maradona?

-No me gusta la comparación. De Messi veo todo por televisión, nunca lo traté. Lo que sí creo es que Diego tenía más carácter, mientras que Leo todo lo que tiene que hablar y contestar lo hace con las piernas, con goles, golazos y súper goles, como con Ecuador.

Luque y su labor en Mendoza
Luque y su labor en Mendoza. Foto: Marcelo Aguilar
-En su debut en la selección en 1977, Maradona ingresó por usted. ¿Qué puede decir de él?

-Ese día yo había hecho dos goles y me quería quedar para jugar con él. Lo terminé haciendo después. Diego fue un monstruo, hacía lo que se le daba la gana. Trazaba una idea y la concretaba. El gol contra Inglaterra lo debe haber pensado toda la noche. Es más, una vez en una gira yo no jugaba porque no hacía goles y estaba mal físicamente. Iba a volver con Escocia y pasé por la habitación de Diego la noche anterior. Me abrió y me dijo: Maestro, ¿qué pasó?. Le conté que hace rato no hacía goles y le dije: Vos sabrás. Me respondió: Tranquilo, Maestro, y me hizo hacer dos goles, con dos jugadas bárbaras. Y él metió su primero en la selección.

-Lo llevo a hoy. ¿Quién debería ser el 9?

-El Kun Agüero. Sin rendir al máximo, es el que más exige e improvisa en el área. Y además tiene mucha experiencia. Cuando él está bien, tranquilamente puede jugar solo. En cambio, a Higuaín yo lo veo bien con un acompañante, como con Dybala en Juventus, porque al bajar a pivotear se olvida del área y no queda bien parado. Igual, no entiendo cómo se los discute, porque son unos cracks. Benedetto -hoy lesionado- también me encanta, devuelve paredes, engancha de un lado para otro y se da vuelta en una baldosa para rematar. Se entiende con Pavón, eso es importante.

-El caso Icardi es particular…

-A Icardi le pesó todo lo que se ha hablado, que fue demasiado. Se metieron con su vida privada y no entiendo cómo interesa. Yo hablo de fútbol y como jugador cumple grandes funciones: mantiene siempre dos defensores ocupados, es fuerte, gana bien de arriba en ataque y en defensa. Pero tiene una carga emotiva tremenda. Necesita tener buenas actuaciones y si hace goles, mejor, porque es goleador.

-¿Pasaban cosas parecidas en su época?

-En la selección nosotros teníamos compañeros que no eran del todo profesionales, sólo les pedían que fueran más tranquilos porque si no la gente generaliza. Con Icardi hablaron por demás, no sé cómo será el comentario de los compañeros, pero no creo que se hayan hecho eco de ese tema, haciéndose los justicieros.

-¿Le gusta que se convoquen jugadores del medio local?

-Sin que nadie se ofenda y sin faltar el respeto, yo contra Venezuela y Perú hubiese jugado con todos los jugadores de acá. Puedo traer a Romero, a Mascherano, y a Messi, pero yo, sin pensar en Rusia, lo ponía a Ponzio. No hay un 5 que lea el partido tan bien desde la posición en la que juega: hace relevos, cambios de frente y quita bien. Yo metía a Gago, Ponzio, Enzo Pérez, Pavón, Benedetto y Messi. Los de acá jugamos más fuerte. ¿Vos creés que con Ponzio se perdía esa pelota y en segundos un venezolano quedaba mano a mano con el arquero? No, hubiera estado tan bien ubicado que no pasaba.

-Pasemos a River. ¿Cómo buscan los talentos y en qué aspectos trabajan?

-Viajamos seleccionando chicos por Mendoza, San Juan y San Luis. Hoy usamos el lema “Vení, River te espera”, y tenemos alrededor de 60 jóvenes de distintas categorías trabajando en mi predio. Yo soy un primer filtro. Los chicos vienen tres veces a la semana, practican y hacemos evaluaciones físicas. También les damos información específica y les explicamos desde cómo pararse para pegarle a cómo poner el pie de apoyo. Hay muchos chicos que hacen las cosas naturalmente, pero otros no saben y siempre hay algo para mejorar.

-¿Cómo se realiza el proceso?

-Si el jugador tiene nivel, lo preparamos un par de semanas. Muchas veces tropezamos con la preparación física, porque los de Buenos Aires están mejor que los de las ligas locales, y por eso viajamos a River para observar. Si estamos seguros de que puede competir, hablamos con Gustavo Grossi (Director de Proyecto Infanto Juvenil) y Daniel Brizuela (Director de Captación) y viaja una semana para probarse. Si nos piden que se quede, hay que hablar con los padres, que negocian con el club del pase para lograr un convenio.

El trato con los padres, complejo
-¿Cómo se lidia con los padres que llevan a sus chicos a probarse?

-Es difícil. Muchos creen que su hijo juega muy bien, pero resulta que lo hace en el fondo de la casa con el hermano menor. Piensan que tiene todas las condiciones y nosotros vemos cómo juegan cuando le pedimos que conduzca y se perfile para patear. ¡Y ahí el pibe hace todo al revés! Entonces les decimos a los padres que no podemos detenernos a explicar todo, porque se entorpece el trabajo con chicos que saben mucho y vienen a perfeccionarse.