Independiente y el futuro de Ariel Holan

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A una semana de haberse consagrado campeón de la Copa Sudamericana en el Maracaná, a Independiente, por un momento, se lo borró la sonrisa. Esta noche se sortearán los grupos de la Copa Libertadores, pero en Avellaneda habrá una preocupación mayor: la continuidad de Ariel Holan , que parecía una cuestión sencilla de resolver, atraviesa un momento crítico. La renovación, que se definirá en las próximas horas, marcará el camino de una institución que había empezado a recuperarse. Al cierre de esta edición, los dirigentes estaban haciendo todo lo posible para convencer al entrenador de que se quede. El futuro es incierto.

Mientras Holan se casaba por civil, una noticia sacudió la estructura del Rojo. Ciertas diferencias entre el propio Holan y Alejandro Kohan, su preparador físico y mano derecha, desataron ayer al mediodía otro conflicto. A las dudas por el contrato, la ruptura del cuerpo técnico acrecentó la incertidumbre. Un supuesto desgaste y algunos desajustes económicos, habrían llevado Kohan a abrirse del proyecto, pase lo que pase con el DT. Con su salida, varios integrantes del cuerpo técnico, que fueron contratados por el PF, también se alejarían.

Fernando Hidalgo, el flamante representante de Holan, mantuvo varias reuniones con la comisión directiva, pero no se ha resuelto nada. Habrá más conversaciones. Hugo Moyano, que el domingo fue reelecto como presidente de la institución, será receptivo en cuanto a lo que solicite el entrenador. Se trata de pedidos que se basan en el manejo de la reserva y algunas categorías de las inferiores; que le mantengan la estructura del plantel; que sera relidad la promesa de contratación de refuerzos de peso para encarar la Copa Libertadores y finalmente incrementar las medidas de seguridad respecto de la barra. Así y todo, aunque aprueben todos sus requisitos, Holan aún no está decidido. Mientras que desde la CD creen que todavía están a tiempo de convencerlo, en el círculo íntimo del entrenador lo ven más afuera que adentro.

Con 57 años y en un momento clave de su carrera, Holan está ante una disyuntiva: hacer una buena diferencia en su potencial nuevo destino o quedarse en el Rojo para agigantar la gloria conseguida. En el próximo año podría ganar tres copas más: la Recopa Sudamericana, la Libertadores y la Suruga Bank. En la Superliga, incluso, está entre los animadores. Pero la posibilidad de dar un salto y el temor por la inseguridad que vive su familia después de haber denunciado a Pablo Bebote Álvarez -el líder de la barra-, lo ubicaron en un rol muy complejo. Y no sabe qué hacer.

En las redes sociales, los hinchas de Independiente se congregaron durante todo el día para pedirle al entrenador que se quede. En Avellaneda hay una sensación de orfandad ante su posible salida. El creador del equipo más memorable de los últimos 15 años se ha metido en el corazón de la gente y la incertidumbre en cuanto a su continuidad mantiene en vilo a todos. Holan, de no renovar, podría irse a Chile o a Colombia: desde el otro lado de la cordillera dicen que es uno de los candidatos para hacerse cargo de la selección.

Si Holan llega a decir que no, en Independiente tienen como candidato a Eduardo Domínguez, quien se irá de Colón de Santa Fe. En breve, cuando se sepa la decisión de Holan, los directivos establecerán los pasos a seguir. No tienen mucho margen para maniobrar: el plantel regresará a los entrenamientos el cuatro de enero y el Rojo tendrá un año saturado de competencias.

Moyano le dará a Holan todas las facilidades que necesite para quedarse en el club. El entrenador, junto a su familia, tendrá la última palabra. Aunque saben que la puerta quedará abierta para un posible regreso, en Independiente hay preocupación por lo que pueda pasar ahora. Su partida implicaría un quiebre en un momento en el que todo era optimismo.