¿En qué profesión hay tendencia a sufrir Síndrome de Burnout?

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El desgaste laboral es algo que sufren todas las personas que tienen un trabajo, ya sea en mayor o menor medida. Las responsabilidades, los problemas y los inconvenientes que se presentan a diario en el ámbito de trabajo pueden causar estrés.

Este fenómeno tiene un nombre, dado que no se presenta únicamente como un síntoma, sino que lo hace en forma generalizada: Síndrome de Burnout. La denominación viene del inglés, de la expresión burn out, que significa consumirse o, coloquialmente, “estar quemado”.

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Se caracteriza por un progresivo agotamiento físico y mental, falta de motivación absoluta por las tareas realizadas y, particularmente, por cambio importantes en el comportamiento de quienes lo padecen. Los malos modos hacia los demás o el trato despectivo o desagradable, suelen ser características clave al momento de identificar la patología.

Las personas que están más expuestas a contraerlo son aquellos que trabajan en atención al público, docentes o personal sanitario. En muchos casos, puede llegar a ser motivo de baja laboral, dado que el empleado se encuentra física y mentalmente incapacitado para desarrollar su trabajo.

Los síntomas pueden ser muy similares a los asociados al estrés laboral, aunque en el caso del Síndrome de Burnout hay una clara diferencia: la relación que existe entre el problema y el cambio de carácter en el paciente. Entre los síntomas más comunes se pueden encontrar algunos que se dan a nivel emocional y otros a nivel físico.

Los primeros pueden ser los mencionados cambios de estado de ánimo, que se manifiestan a través de la irritabilidad y del mal humor.

La desmotivación y el agotamiento mental también son síntomas emocionales que pueden presentarse en un paciente con este síndrome. Es muy común que la persona pierda la ilusión o las ganas de trabajar, que muestre indiferencia en forma constante, tanto hacia los clientes como hacia sus propios compañeros.

Todos estos síntomas van acompañados de la falta de energía y una disminución en el rendimiento. Se trata de una consecuencia de los aspectos mencionados anteriormente. Toda situación de estrés laboral prolongada en el tiempo produce a mediano y largo plazo un deterioro cognitivo, lo cual puede ocasionar en el trabajador una serie de problemas, como pérdida de memoria, falta de concentración y dificultad para para aprender tareas o habilidades nuevas.

A nivel físico, por otro lado, puede producir consecuencias también. Las afecciones del sistema locomotor, por ejemplo, son una de los principales síntomas del Síndrome de Burnout. Es muy frecuente la aparición de dolores musculares y articulares, que se dan como resultado de la tensión que genera el estrés laboral.

Las alteraciones psicosomáticas también puede ser una consecuencia de esta patología. El trabajador puede presentar problemas gastrointestinales, cardiovasculares, afecciones de la piel, dolores de cabeza, mareos, y mayor riesgo de obesidad, entre otros.

Pero, ¿cuáles son las profesiones más propensas a padecer esta patología?

Hay algunas profesiones, como los médicos, enfermeros y docentes, que presentan ciertas características comunes que convierten a los trabajadores en candidatos ideales frente a este síndrome.

En el caso de los médicos y enfermeros, la elevada burocratización de las instituciones sanitarias puede ser uno de los principales causantes de estrés. Esto se traduce en una baja flexibilidad laboral, lo que dificulta enormemente la posibilidad de adoptar medidas orientadas a optimizar o redistribuir la carga laboral entre los trabajadores.

Determinadas variables del entorno, sobre todo en el ámbito hospitalario, pueden provocar un alto nivel de estrés. Factores como la sobrecarga laboral, la presencia de ruidos molestos o el hacinamiento propio de algunos centros sanitarios son buenos ejemplos de ello.

Uno de los aspectos clave del Síndrome de Burnout en médicos y enfermeros es el hecho de tener que tratar con un gran número de pacientes a lo largo de la jornada. Tratar con gente irritable y malhumorada, muchas veces puede generar un “efecto contagio” en el propio trabajador.

El síndrome de Burnout es un mal muy frecuente en los profesionales de la educación.

No es inusual ver profesores que siendo jóvenes mostraban una gran vitalidad y pasión por su labor, pero que con el paso de los años han perdido toda motivación, se muestran fácilmente irritables o muestran evidentes signos de ansiedad y rechazo frente a cada nueva jornada de trabajo.

Al contrario de lo que mucha gente cree, el trabajo del docente no termina en el aula; también deben corregir trabajos, exámenes, planificar clases, preparar materiales para utilizar en clase o reunirse con el resto del equipo docente para tratar diversos asuntos.

Por otra parte, el cambio en el modelo educativo, en el que el profesor ha perdido la autoridad que tradicionalmente la sociedad le otorgaba puede ser un factor de estrés.

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