El Gobierno sacaría la reforma previsional por decreto

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El Gobierno convocó a una reunión de urgencia de funcionarios en Casa Rosada, después de que Diputados suspendiera el debate por la reforma previsional en medio de un clima de enfrentamientos en la puerta del Congreso. Según informaron desde el Ejecutivo, analizan sacar por decreto la ley: sería con la misma fórmula del proyecto y le agregarían un bono compensatorio para los jubilados.

Por su parte Elisa Carrió, una de las fundadoras de Cambiemos, adelantó que no apoyará esta medida y advirtió que un decreto de necesidad y urgencia “violaría gravemente” la Constitución.

“Carrio y la Coalicion Cívica juraron respetar la Constitución Nacional y no la van a violar bajo ningún concepto. Un DNU violaría gravemente la Constitución Nacional” expresó la diputada en Twitter.

El encuentro es encabezado por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien horas antes acusó a los diputados kirchneristas de comportarse como “piqueteros” y de impedir la sesión en la Cámara Baja. De la reunión también participan la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, el presidente del Senado, Federico Pinedo, el ministro de Finanzas, Luis Caputo, el de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el jefe del interbloque Cambiemos en Diputados, Mario Negri.

En las últimas horas, el proyecto de reforma previsional generó fuertes enfrentamientos entre los manifestantes de organizaciones de izquierda y sindicales y las fuerzas de seguridad, que desplegaron un fuerte operativo en los alrededores del Congreso. Tras el escándalo, se levantó la sesión por pedido de Carrió. La oposición denunció que en medio de ese clima de tensión no se podía debatir y aseguró que el quórum se había logrado con dos “diputados truchos”, ya que si bien habían sido electos todavía no habían jurado en el cargo.

Por su parte, Peña acusó al kirchnerismo de impedir la sesión. “Tienen que tener la dignidad de perder cuando no representan una mayoría”, pidió el jefe de Gabinete a los legisladores y afirmó que “optaron por la violencia”.

La reforma determina un cambio en la fórmula de actualización de las jubilaciones. De aprobarse la ley pasarían a modificarse a partir de una ecuación conformada por un 70% por inflación y 30% por variación de salarios, lo que resultará en una suba menor que con el sistema actual, que combina la recaudación con el aumento del costo de vida.

Esto genera una fuerte resistencia en parte de la oposición, mientras que desde el Gobierno aseguran que “no es cierto que se vayan a reducir los haberes”, que los jubilados “van a ganar más el año que viene” y que “van a estar por encima del 5% que se estima de inflación para el 2018”.