Conflicto en la fábrica Top Line

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La compañía está inmersa en un concurso preventivo de acreedores y emplea a 18 trabajadores que desde esta semana están efectuando una retención de tareas debido a que se les adeuda la segunda quincena de noviembre. Además, Top Line registra importantes deudas con proveedores y por aportes sociales y sindicales.

El principal producto que tiene en la actualidad Top Line son las tapas de cilindro para los motores multiválvulas del Turismo de Carretera, un desarrollo tecnológico en el que participó Oreste Berta y que le dio un importante renombre a la compañía en el terreno deportivo. De hecho, la categoría más popular del automovilismo deportivo argentino utiliza esos motores desde 2015 y a partir de 2018 también los empleará en una nueva categoría de picks ups, también regenteada por la ACTC.

En 2015, en oportunidad de una visita del intendente Castellano a la empresa, el propietario de la misma, Néstor Alberto, había señalado que “nosotros fabricamos tapas de cilindro para el mercado normal, y tuvimos la suerte de que nos hayan elegido para hacer el desarrollo de los motores multiválvulas nuevos. Fue un desafío importantísimo, cuyos resultados nos llenan de orgullo. Trabajamos con mucho entusiasmo con gente local, gente formada acá adentro”.

“Lo que aquí fabricamos específicamente son tapas de cilindro, tapas de válvulas, bancadas para el cigüeñal hechas especialmente, por la gran diferencia de potencia del motor original de fábrica respecto de los que se usan en las carreras”, amplió en aquel momento.

La empresa se instaló en Rafaela en 1995, producto de un joint venture con capitales americanos y argentinos. Luego de unos primeros años en donde la firma se consolidó, ganó mercados internacionales e incorporó tecnología de última generación, en los últimos años entró en una crisis que motivó su concurso preventivo.

En la actualidad, uno de los problemas principales es que Alberto ya tiene una edad avanzada y padece problemas de salud, vive en Buenos Aires y se traslada a Rafaela en micro, con cierta periodicidad. Si bien hubo contactos con potenciales inversores privados que ya tienen experiencia en el rescate de empresas concursadas a las que pudieron poner en actividad nuevamente, uno de los inconvenientes es que Top Line habría perdido importantes clientes –se cita entre ellos a una conocida automotriz francesa- debido a que sus procesos productivos ya no tienen las certificaciones adecuadas para calificar como proveedor de ese tipo de compañías, que trabajan con altos estándares de calidad y eficiencia.

Tampoco se sabe cómo viene evolucionando la convocatoria, es decir, si Top Line está cumpliendo con los acreedores en la medida de los compromisos asumidos, o si existe un riesgo concreto de que se declare la quiebra de la empresa.

Por otra parte, entre los interesados en la continuidad de la empresa está la propia Asociación Corredores de Turismo de Carretera, que invirtió importantes sumas de dinero para el desarrollo de las tapas de cilindro de los motores multiválvulas que reemplazaron a los históricos “varilleros” que utilizaba la categoría.

 Junto a Top Line y Oreste Berta, la ACTC desarrolló tapas para los motores Chevrolet, Ford y Cherokee (que se usan en los Torino y Dodge del TC), por lo que la institución que regentea la categoría podría estar entre los potenciales interesados en administrar la compañía, incluso a través de terceros asociados.

Mientras tanto, se está gestionando que los trabajadores puedan cobrar los salarios adeudados y se resuelva una situación que ha causado incertidumbre y zozobra en las familias afectadas.