Turismo Carretera: del dolor de Ardusso a la acusación de Spataro a Di Palma

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Los números mandan en el mundo, el automovilismo no es ajeno a esa regla, aunque los resultados no son producto de la casualidad. Hay razones, motivos y también circunstancias que derivan en ese rendimiento, en el producto final. Desde la pomposa presentación a la carrera en el autódromo Roberto Mouras, de La Plata, donde Agustín Canapino se consagró campeón de Turismo Carretera, pasaron 305 días. El desenlace, dramático y ajustado, hizo estrellar las ilusiones de Torino de reescribir la historia: en 2017 se cumplieron 50 años de la irrupción de la marca, que en su estreno de 1967, en la Vuelta de San Pedro, obtuvo una resonante victoria con Héctor Pirín Gradassi. Fue el primer movimiento de una campaña de éxitos, que terminó con el título de Rubén Luis Di Palma en 1971. El regreso de Torino al TC, desde las estadísticas, fue auspicioso, aunque el modo en que se le esfumó la oportunidad de festejar la conquista de una corona debería ser materia de análisis en la estructura que tuvo el apoyo económico y técnico de Renault Sport.

El dolor de Facundo Ardusso, que arribó con una diferencia de ocho unidades a la definición y perdió la pulseada por un cuarto de punto, no encontró respuestas en aquellos que condujeron el proyecto. El Trotta Racing, el equipo que dirige Esteban Trotta en su taller en Chacabuco, que contó con la asistencia de Gabriel Massei y Carlos Caunedo y la motorización de Claudio Garófalo, falló en el episodio final: nunca, durante los tres días de competencia, le ofreció una herramienta competitiva al piloto parejense. Una llamativa falta de reacción para una estructura top, a la que no le faltaron los medios. La inexperiencia y la ausencia de datos, ya que era la primera vez que alistaban al Torino en esa pista, a diferencia del Jet Racing -el equipo que conduce Alberto Canapino, cuyo hijo Matías es un habitué del circuito al competir en el TC Mouras; Agustín había participado hace un mes con el Top Race V6-, el argumento que más se escuchó en el autódromo. Como jefe de equipo, Trotta se mostró nervioso, superado, y tampoco el resto del conjunto tuvo la picardía de reclamar si el exceso de velocidad del pase y siga del uruguayo Mauricio Lambiris por la calle de boxes no merecía una penalización deportiva y no económica, lo que le hubiera permitido a Ardusso avanzar un puesto y ser campeón.

Pero también fue llamativa la excusa que brindó Emiliano Spataro, junto a Mauricio Tucci los hombres que sedujeron a Alejandro Reggi, director comercial de Renault, para que la terminal desembarcara en el Turismo Carretera. “Facu tuvo que defenderse toda la carrera, el auto no era rápido y no alcanzó por muy poquito. No ayudó la suerte y los aliados que tuvo Agustín [Canapino] en la pista, que jugaron muy a favor de la gran diferencia de puntos que tenía en su contra. Lo dejaron pasar Josito [Di Palma], Alaux [en realidad se refería a José Manuel Urcera]. [Josito es] Piloto amigo de Agustín, no le importó la marca [Torino] sino la amistad. No digo de perjudicar o ayudar, simplemente de hacer su carrera”, descargó Spataro, en charla con Carburando. En el relato, minimizó que haberle arrebatado el triunfo a Ardusso en Rafaela -el parejense dejó de sumar seis puntos, unidades que lo hubieran proclamado campeón- influyera en el desenlace. “Los puntos que le dieron a Agustín los pilotos neutros duelen más que lo de Rafaela”, comentó.

Desde el núcleo de la estructura se filtró que el día en que el equipo oficial Torino obtuvo su primera victoria, un contundente 1-2 en Posadas, el ego empujó a que Spataro estuviera por encima de Ardusso, que tenía el auto a batir. El insulto al aire de Spataro cuando su compañero de techo le quitó la pole position -la segunda de las tres que marcó Ardusso en 2017- todavía resuena. Aquel día, antes de la competencia final -fueron nueve giros, debido a la torrencial lluvia-, los pilotos descartaron que hubiera órdenes de equipo, porque cada uno tenía que responder a sus patrocinantes. “Lo haremos entre nosotros, somos consciente de nuestras necesidades”, decía Ardusso. Con las cartas descubiertas, su razonamiento campechano padeció alguna traición.

En 2018 la estructura tendrá su desquite. Con la misma formación, según anunciaron: Trotta al mando; Spataro y Ardusso, pilotos. Sin autos en TC Pista ni en ninguna de las restantes categorías de la ACTC, explicó Spataro, o el revés provocará una modificación en los planes originales y hasta elegir el autódromo de La Plata como escenario de ensayo en lugar de Olavarría.